Un banco de ADN ayudará a identificar los restos de víctimas de la Guerra Civil

  • La Junta y la Universidad de Granada firman un convenio para contar con la colaboración del laboratorio de genómica del profesor José Antonio Lorente y del centro Genyo, ubicado en el PTS

En Andalucía se han realizado ya más de 3.500 exhumaciones de fosas para la búsqueda de víctimas de la Guerra Civil. Para devolver a los familiares los restos de las personas que sufrieron la represión y que fueron asesinadas y enterradas en fosas comunes. Una labor que busca la recuperación de la Memoria Histórica. Ahora, se va a crear un nuevo protocolo para mejorar la realización de las pruebas que lleven a la identificación segura y certera de esos restos.

La Junta de Andalucía, a través de las consejerías de Cultura y de Salud, va a poner en marcha un nuevo plan para, en colaboración con la UGR, facilitar esas identificaciones a partir de la creación, entre otras medidas, de un banco de ADN. Así, cuando se realice una exhumación, se protocolizará la recogida de muestras de los familiares que crean que pueden tener un antepasado enterrado en esa zona. Para eso, se contará con la red de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud, que dispondrá de unos kit que presentó ayer el profesor y director del Genyo, José Antonio Lorente, con todo lo necesario para tomar la muestra y señalar tanto el consentimiento como el grado de parentesco con la víctima.

Con esas pruebas biológicas (normalmente de saliva) y los estudios genéticos que se puedan realizar a los retos encontrados, se podrá realizar esa identificación.

Según la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, se comenzará a recoger muestras con las personas de edad avanzada o alguna enfermedad para intentar que puedan, lo antes posible, identificar a un familiar y "enterrar dignamente" sus restos. También tendrán prioridad ahora las exhumaciones que se han realizado ya y que están pendientes de 'casar' resultados. Para eso se contará con el avance científico que supone el método de identificación del profesor José Antonio Lorente, que ya realiza una labor similar con la búsqueda de niños desaparecidos y contra la trata de seres humanos (DNA pro kids). Esas muestras, según explicó Lorente, se analizarán en el laboratorio de la Facultad de Medicina e incluso en el propio centro de Genómica y Cáncer, Genyo, del PTS, en el caso de los análisis más complejos. Ese centro podrá realizar también segundas comprobaciones de datos ante alguna duda. "El objetivo es identificar a la mayor parte de las víctimas", dijo Lorente, que aseguró que ahora se comenzará a elaborar la base de datos de ADN, ya que hasta este momento se analizaban datos puntuales y puede que muestras que se cogieran hace unos años ahora estén paradas en un laboratorio y con el nuevo protocolo se puedan introducir en la base de datos y comparar con los resultados de los restos a analizar.

La consejera de Cultura destacó que una comunidad como Andalucía "es referente" en políticas de Memoria Democrática tal y como lo concibieron: "reparar el daño a las familias, conocer la verdad y hacer justicia", por lo que dijo que este protocolo era fundamental para "identificar a las víctimas y entregarlas a sus familiares para que puedan enterrarlas dignamente". Con todo, en algunos casos va a ser muy difícil identificarlos, per so contará con "las mejores manos y los mejores investigadores" para avanzar en la "reparación del daño".

La rectora de la UGR, Pilar Aranda, enfatizó que para la Universidad es una "gran satisfacción" la firma de este protocolo porque "sólo los pueblos que tienen memoria, tienen futuro". Además, insistió en que este avance científico refuerza la marca Granada Salud y la marca Granada Conocimiento.

El consejero de Salud, Aquilino Alonso, destacó la importancia del convenio para "reconocer los derechos" de los familiares y de las víctimas, e incidió en la colaboración de la red sanitaria en este proceso.

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