Granada

Desde el Albaicín casi se ve El Rocío

  • La hermandad de Granada inicia su camino hacia la aldea almonteña entre una gran expectación de turistas

  • La iglesia de San Pedro y San Pablo acogió la misa de romeros

Desde el Albaicín casi se ve El Rocío Desde el Albaicín casi se ve El Rocío

Desde el Albaicín casi se ve El Rocío

Ante la mirada atónita y atenta de los numerosos turistas que inundaban la ciudad de la Alhambra, desfiló el cortejo de la Hermandad del Rocío de Granada, que inició ayer su camino a la aldea almonteña hasta la que llegarán para la anual salida multitudinaria de la Blanca Paloma el lunes de Pentecostés, en la madrugada del 20 de mayo. Tras la misa de romeros en la iglesia de San Pedro y San Pablo, donde tiene su sede canónica la hermandad granadino, comenzó la salida de la procesión con un cortejo numeroso de caballistas, rocieras con trajes de flamenca y numerosos romeros. Un cortejo que precedía al Simpecado en su tradicional carreta 'alhambreña' y tirado por dos bueyes. Y, como no puede ser de otra manera, la banda sonora rociera atronó por las calles de la ciudad con el sonido del tamboril que acompaña cada paso de la carreta del Simpecado.

Desde la Acera del Darro partieron los rocieros granadinos dejando unas estampas bellas de folklore y devoción a la Blanca Paloma con decorado albaicinero y alhambreño de fondo. Los turistas, sobre todo los extranjeros, y los curiosos no perdieron detalle de esta tradición que cada año impregna Granada del ambiente que se respira luego una semana más tarde en la aldea onubense de El Rocío. Eso sí, cambiando el albero de la aldea por el empedrado de las históricas calles del Albaicín.

En una jornada de tiempo agradable, y no demasiado calurosa, la Hermandad del Rocío de Granada fue aportando el toque festivo con toda una gama de sensaciones para los sentidos. Una mañana en las que las calles del centro se fueron llenando de colorido del majestuoso cortejo y de la mezcla de sonidos entre el trote de los caballos, los tamboriles y la propia expectación de la procesión.

Desde la salida en San Pedro y San Pablo, los jinetes y las carretas pasaron por la plaza Santa Ana, Plaza Nueva, Reyes Católicos, la plaza del Carmen, Puerta Real, la Acera del Darro en sentido contrario, la Carrera de la Virgen, la Basílica de las Angustias, la plaza Humilladero, la Acera del Darro, Puente Blanco, el Paseo del Violón, la plaza Rotary del Palacio de Congresos, el Paseo de San Sebastián, la Rotonda de la Aviación, la calle Jardín de la Reina, Arabial y Cañaveral hasta el descampado que hay frente al IES Ramón y Cajal. Allí, en el Camino de las Vacas, se produjo el 'sesteo'. Es decir, la primera parada en el camino antes de iniciar su recorrido.

Antes, uno de los momentos más emotivos fue el de la despedida de la hermandad en la Virgen de las Angustias, donde se cantó la salve rociera y donde la patrona de Granada pudo despedir al Simpecado.

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