Los restos del Alcázar Genil colgarán en el techo de la estación del Metro

  • Basándose en los criterios conservacionistas de Cultura, los ingenieros de la obra ultiman una solución que será presentada oficialmente la semana próxima, cuando se conocerá también el sobrecoste

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Los muros almohades de la alberca del Alcázar Genil quedarán visibles en una parte del techo de la estación de Metro que se construye en esa zona. La vista superior desde el andén para todos los que estén esperando la llegada del tren serán unos restos arqueológicos del siglo XIII.

En el último mes, los ingenieros del Metro han tenido que hacer del defecto virtud. El hallazgo de unos restos arqueológicos que, pese a su importancia cultural, han dificultado el desarrollo de la obra de una de las estaciones más importantes y complejas del Metro, puede constituir al final un aliciente arquitectónico y un atractivo añadido a la construcción.

Los restos del muro de la gran alberca del Alcázar Genil han aparecido a una profundidad que a priori era poco propicia para la integración visual en la estación que se construye en el cruce entre el Camino de Ronda y el Violón, cerca del río Genil.

A tres metros y medio bajo el Camino de Ronda, los restos se encuentran a media altura entre la superficie de la calle y el primer nivel de la estación, que es el del vestíbulo. Si los muros hubieran aparecido un poco más abajo (coincidiendo más o menos con el suelo de esa primera planta) la solución hubiera sido infinitamente más fácil desde el momento en que los técnicos de Cultura determinaron que la importancia del hallazgo invitaba a integrar los restos arqueológicos de época árabe en la obra que se está ejecutando.

Aunque se pensó en la opción de trasladar el muro para colocarlo en esa primera planta subterránea, el criterio conservacionista ha obligado también a buscar una solución más compleja desde el punto de vista técnico.

Todavía se está ultimando la solución que será presentada la semana próxima, pero ya se trabaja sobre la premisa de que los restos se quedarán exactamente donde están y para ello tendrán que estar suspendidos a media altura entre la superficie y el vestíbulo.

Desde el andén ubicado en la segunda planta subterránea, la más profunda, también se podrán ver una parte de esos restos en el techo más elevado, pues en esa zona el espacio de las dos plantas es diáfano y no hay separación intermedia entre las dos alturas de la estación.

Estos trabajos tendrán un coste adicional que no estaba previsto en el presupuesto, aunque sus responsables sospechan que puede ser comparable a cualquiera otra de las inversiones extraordinarias que se han ido agregando a la obra conforme ésta ha ido avanzando. Ejemplos de ello son la construcción de un aparcamiento subterráneo para la Universidad o las compensaciones a los ayuntamientos afectados para realizar obras de integración. De todos modos, no será hasta la semana próxima cuando se confirme la cantidad económica resultante del proyecto de integración.

Además, esa cifra va a depender también de hasta qué punto se desarrolle esa integración. Es decir, en estos momentos la prioridad y la urgencia es la ubicación de los restos arqueológicos en el proyecto constructivo de la estación. Pero el objetivo posterior es que la dársena no aloje unos restos de muro árabe sin más, sino que sea un lugar expositivo donde se pueda entender mejor la importancia y configuración del Alcázar Genil.

Éste es un antiguo complejo de recreo, anterior a la construcción de la Alhambra, del que hoy se conserva restaurado el edificio principal. Pero estaba rodeado por hectáreas de huertas y una serie de elementos como esta alberca de la que han aparecido ahora los restos de su tramo central. El resto se destruyó el siglo pasado con las edificaciones aledañas y el Camino de Ronda.

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