La Asociación de Memoria Histórica recurre el archivo de la causa de Lorca

  • Asegura que la Ley de Amnistía de 1977 en la que se ampara la jueza está considerada "fuera de la legalidad" por algunos juristas

La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica ha recurrido ante la Audiencia el archivo de la investigación penal relacionada con la fosa de Alfacar en la que supuestamente están los restos de Federico García Lorca junto a otros fusilados durante el franquismo.

Este colectivo, según explicó ayer su presidente, Rafael Gil Bracero, no comparte algunos de los argumentos de la juez Aurora Fernández, quien acordó el sobreseimiento de las diligencias al entender que la apertura de la fosa no es una actuación de su competencia y que los delitos objeto de la causa habrían prescrito.

En relación a la Ley de Amnistía de 1977 en la que se apoya la instructora, la Asociación recuerda que para algunos juristas esta norma se sitúa "fuera de la legalidad constitucional" al ser anterior a la Carta Magna, y que habría por tanto "bases jurídicas" que no impedirían seguir investigando en casos como el archivado.

Además de los argumentos jurídicos recogidos en el recurso, el colectivo de Memoria Histórica entiende que, desde un punto de vista político, si la judicatura "no quiere" seguir adelante con estos asuntos la Administración sí debe seguir atendiendo aquellas peticiones de familiares para localizar e identificar los restos de sus allegados.

"Nosotros representamos a las familias y si hay un resquicio, lo vamos a pedir y estamos dispuestos a apelar a las instancias nacionales e internacionales", indicó Gil Bracero, que opina asimismo que en las consideraciones que la jueza recoge en su auto se "deslizan matices que parecen de no haber entendido la Transición" española al hablar, por ejemplo, de 'alzamiento nacional'".

En el momento de iniciar el proceso, que se denunció ante la Audiencia Nacional en septiembre de 2008 y que ahora ha archivado el Juzgado de Instrucción 3, esta asociación representó a algunos de los familiares y allegados de fusilados y enterrados supuestamente junto a Lorca. En concreto el colectivo actuó en nombre de Nieves García Catalán, acogida en la familia de Dióscoro Galindo y que se consideraba nieta (no biológica) de este maestro, y de Francisco Galadí, nieto directo del banderillero anarquista del mismo nombre.

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