Bachilleres y universitarios rechazan en la calle la adaptación a Europa

  • Sindicatos y plataformas 'antibolonia' se disputan en Gran Vía la cabecera de la manifestación, secundada por un millar de estudiantes y que provocó grandes retenciones en la circunvalación

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Apenas veinte días después de la última manifestación, un millar de estudiantes de Bachillerato y de la Universidad de Granada (UGR) volvieron a tomar ayer la Gran Vía para protestar contra el proceso de adaptación europea al que están sometidos los universitarios desde hace cuatro años.

La marcha tuvo un arranque algo tenso cuando miembros del Sindicato de Estudiantes y representantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT-SAE) protagonizaron varios enfrentamientos frente a la Normal por encabezar la protesta. Custodiados por una decena de antidisturbios y cuatro furgones de la Policía Nacional, los estudiantes marcharon finalmente todos a una hasta la Fuente de las Batallas.

La manifestación, la segunda en menos de un mes, implicó cortes de tráfico en la mayor parte del casco histórico y grandes atascos en las entradas y salidas de la capital.

Con las mismas consignas que en octubre, "becas sí, tasas no" o "abajo la privatización", entre otras, el Sindicato de Estudiantes, arropado por militantes de CCOO, se erigió como plataforma ciudadana contra la recesión económica al incluir entre sus mensajes críticas a la gestión del Gobierno español de la crisis.

ZP, los banqueros, el rector de la Universidad de Granada, el PP, e incluso "los pijos que todavía viven con papá y mamá" fueron culpados por los manifestantes del "desastre financiero" en el que se encuentra el país.

Al contrario que en convocatorias anteriores, el Plan Bolonia se perdió ayer entre tanta crisis. "Somos el país con más paro juvenil de la Unión Europea", alegaba una joven para justificar su presencia en la protesta, "el Gobierno no puede quitarnos ahora las becas públicas".

El proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior en el que está inmerso la Universidad genera una gran inquietud entre los estudiantes, que no acaban de entender el cambio curricular y el nuevo sistema de financiación de la futura institución. Esta transición, que culminará en 2010, está provocando mensajes contradictorios entre el alumnado, que sufre una gran desinformación sobre el proceso y teme que la reducción de créditos en los títulos de grado (a 240) exija la realización de másteres y estudios de posgrados con un elevado coste para el estudiante.

"No todos vamos a poder permitirnos pagar un máster de más de 6.000 euros para luego poder ejercer de abogado", dice Ernesto, del Sindicato de Estudiantes.

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