Bezares dice al juez que algunos agentes actuaban como "un reino de taifas"

  • El intendente jefe admite que algunos expedientes incoados bajo su mando se extinguieron, pese a que eran por faltas graves o muy graves, por la "torpeza" de quienes se encargaron de su instrucción

El jefe de la Policía Local de Granada, Antonio Bezares, declaró ayer ante el juez que instruye la causa por los delitos contra la integridad moral de los que supuestamente fueron objeto varios agentes que ocuparon cargos de responsabilidad y que habrían sido represaliados por los nuevos mandos tras el cambio de gobierno municipal y la llegada del PP a la Alcaldía.

En una larga comparecencia, de casi cuatro horas, Bezares negó que estuviera en su ánimo perseguir a los denunciantes, entre los que está el actual jefe del Cuerpo Nacional de Policía en Andalucía Oriental, Luis de Haro, y que si hubiera querido, esos anteriores mandos policiales habrían sido efectivamente sancionados.

Sin embargo, el jefe de los policías locales granadinos no fue tan claro cuando el fiscal le preguntó cómo podía explicar que algunos de los expedientes incoados entonces se archivaran por extinguirse los motivos de los mismos, pese a que supuestamente era por la comisión de faltas graves o muy graves.

Ante eso, el intendente jefe dijo que no los dejó caducar intencionadamente, pero admitió a renglón seguido que probablemente los instructores no estaban muy versados en asuntos legales. "Seguramente fueron torpes para instruir esos expedientes", dijo de forma literal según el abogado de los denunciantes, Jorge Aguilera.

Antonio Bezares añadió que los expedientes disciplinarios fueron incoados "a instancia de sindicatos o de subordinados", algo que la otra parte del litigio admite sólo de manera parcial.

"Efectivamente, algunos fueron instados por un sindicato policial o por agentes, pero otros fueron por Luis Viciana -ex jefe de la Policía Local- o por el propio Bezares", dijo el letrado, que, para ser más gráfico, recordó que Bezares "propuso incoar un expdiente obligado, diciendo que estaba obligado a ello, como consecuencia de que la denuncia llegara a la Fiscalía".

Aun así, el declarante insistió una y otra vez que él se limitó a cumplir con su deber y que la denuncia de la Fiscalía era "infundada". Afirmó también que, aunque los denunciantes no llegaron a aceptar a los nuevos cargos policiales nombrados por la Alcaldía a la llegada del Partido Popular, su actitud hacia ellos siempre fue "objetiva" y nunca tuvo "intención de agravarles".

"No se les dio de lado", remachó el dirigente policial, que dejó entrever, no obstante, que en las intendencias del norte y del sur, a cargo entonces de los ahora demandantes, se funcionaba con excesiva autonomía. "Las órdenes partían de la Jefatura y eran para ser cumplidas por todo el mundo. No podía haber intendencias como reinos de taifas, que no las acataran", agregó.

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