"Brindaron en el tejado"

  • Los ladrones de Juncaril eludieron cámaras y sensores, desactivaron centrales de seguridad, tomaron café mientras robaban y hasta bebieron champán tras el golpe

Blancos o no, los ladrones de Juncaril iban bien equipados con guantes. Las escasas huellas dactilares encontradas en la inspección ocular de las oficinas asaltadas no permitieron ayer al grupo de Policiá Judicial de la Guardia Civil avanzar demasiado en la investigación para dar con los autores del asalto a cuatro empresas de la calle Capileira.

Aunque han dejado pistas (pisadas, posibles muestras de saliva...) que servirán a los agentes para tirar del hilo, la enorme pericia con que actuaron los ladrones ha asombrado a las víctimas de los robos y a los investigadores. Tanto es así que en el caso de la empresa de café asaltada, el grupo consiguió esquivar varias cámaras de seguridad y sensores, hasta que logró de un golpe desmontar el cuadro que coordinaba todo el complejo sistema de seguridad de la nave.

Ya en ese momento, pudieron campar a sus anchas por las dependencias de la empresa: reventaron la caja fuerte y, posteriormente, se permitieron el lujo de darse un homenaje en la pequeña cocina con que cuenta la nave: "Nos ha dicho la Guardia Civil que han encontrado hasta botellas de champán en el tejado. Habrán brindado por lo que han hecho, aunque las botellas no las han sacado de aquí, porque no teníamos", explicaban ayer los responsables de la compañía.

A pesar de haber desmantelado el sistema de videovigilancia, antes de abandonar la empresa cafetera, los asaltantes se guardaron las espaldas: "Han arrancado el disco duro con la filmación de las cámaras y se lo han llevado, por si acaso hubiera quedado filmado algo", explicaban sus responsables ayer.

Es difícil por el momento establecer cuál fue el recorrido que siguió la banda por las naves asaltadas. "Yo creo que por aquí pasaron primero por una razón: se llevaron una escalera de mano que teníamos y que han utilizado en el resto de las naves para entrar y salir por los butrones hechos en el techo", explicaba ayer el director de una empresa de publicidad que también fue asaltada.

Allí también 'trabajaron' a fondo, según explicaron sus empleados. Accedieron al interior por el techo de la oficina de dirección y buscaron rápidamente la caja de caudales. Entre cuatro y cinco mil euros consiguieron llevarse.

En el transcurso de su 'visita' a esta empresa de publicidad, los ladrones destrozaron todas las comunicaciones, aunque respetaron el material informático. "Venían claramente a por el dinero. Han revuelto todo, pero no se han llevado nada más", explicaba su responsable.

La tercera nave consecutiva a la que accedieron los asaltantes fue a la de una empresa de cementos, situada entre las dos mencionadas anteriormente.

Dos impresionantes cajas fuertes no fueron obstáculo para que los 'cacos' lograran su objetivo con aparente facilidad. "Parece que las hubieran abierto como si fueran una lata de sardinas", explicaba el encargado, quien reveló que si bien éstas no contenían una gran suma de dinero, "unos mil euros", sí contenían documentos de valor.

La última empresa asaltada no estaba situada de manera contigua a las anteriores, pero la banda fue lo suficientemente hábil para moverse de tejado en tejado unos doscientos metros hasta llegar a ella.

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