Cáritas ayuda a más de 13.700 personas en uno de los años con más demanda

  • La organización cree que su labor social se resentiría de tener que pagar el IBI a los Ayuntamiento

Ya lo dijo Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal: "Si hay que pagar el IBI, se pagará; aunque ello irá en detrimento de otras acciones". El mensaje es claro y no deja atisbo de duda. No sólo los propios miembros de la Iglesia son consciente de la labor social que Cáritas lleva haciendo desde hace años en todo el país. Los propios políticos y, muchos ciudadanos, especialmente en esta época de crisis son los principales beneficiarios de las tareas asistenciales que realizan. Pagar IBI y restar servicios es una dicotomía que no es nada sencilla de dilucidar.

Precisamente, a su importante labor en Granada se agarró el PP de la ciudad para defender la exención del impuesto a la Iglesia. "Devolver todo la ayuda que nos dan. No les estamos regalando nada porque ellos nos están ahorrando muchos servicios y, especialmente, en época de crisis", comentan desde el grupo popular.

En realidad no se equivocan y basta con poner sobre la mesa cuál es la labor que realiza esta organización religiosa y de qué fuentes se nutre para poder hacer frente a la misma. A la espera de conocerse en detalle el contenido de la memoria de 2011, que está aún por cerrarse, la documentación existente de 2010 ofrece una visión que, según fuentes consultadas, no distará mucho de los resultados del año pasado.

De acuerdo con los datos numéricos manejados por la entidad, en 2010 las Cáritas parroquiales acogieron a 13.717 personas y concedieron ayudas económicas para atender diferentes necesidades por una cuantía de 287.793,45 euros.

Asimismo, se concedieron 286 ayudas económicas que ascendieron a 95.981 euros, además de realizar 319 adelantos que ascendieron a 221.211 euros. No sólo en ese sentido trabaja la entidad, el empleo y la inserción es otro de los pilares de Cáritas.

Durante el último año contabilizado, dada la situación económica y laboral, se incrementaron en un 20% los usuarios para los programas de empleo, lográndose la inserción laboral de 236 personas (110 por intermediación y 126 desde orientación laboral) aunque se trabajó con más de 2.000 personas en labores de empleo a través de talleres y seminarios.

Su ayuda también llega a las personas inmigrantes que tal y como indican en su memoria "encuentran mayores dificultades con la crisis económica para mantener su situación en el país". Cáritas atendió a 304 personas y resolvió 475 consultas. La entidad ha logrado mantener proyectos como Mirlo -para enseñarles el idioma- con 162 alumnos y en las labores en Motril a nivel socio-laboral también se atendieron a 78 extranjeros.

A personas sin hogar, a mujeres, a mayores y discapacitados, a niños a miembros de la comunidad gitana, la entidad dependiente de la Iglesia se agarra a sus datos y a la memoria anual de cada año para validar un trabajo que se ha visto prácticamente duplicado en época de crisis y que hace, en muchas ocasiones, gracias a la labor voluntaria y desinteresada de otras miles de personas que se vuelcan en las actividades.

Esta es la respuesta que ofrecen los que forman parte de Cáritas y de la Iglesia, que, evidentemente, advierten del recorte de los servicios si hay que tributar. La cuestión es ver qué pesa más en la balanza de los ayuntamientos, si la ayuda a los ciudadanos o los impuestos.

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