Cayetano: fácil y rotundo

  • Manuel Díaz 'El Cordobés' y Cayetano Rivera salieron por la puerta grande con dos y cuatro orejas respectivamente · Julio Aparicio cortó un solo trofeo en un flojo y justo encierro de Zalduendo

GANADERÍA: Se lidiaron toros de Zalduendo, desiguales de presentación, nobles aunque en el límite de las fuerzas y de las razas. Los más potables, tercero y cuarto. TOREROS: Julio Aparicio, de grana y azabache. Estocada baja, dos pinchazos y cuatro descabellos (pitos), y estocada desprendida y descabello (oreja). Manuel Díaz 'El Cordobés', de azul rey y oro. Estocada honda una oreja y estocada honda una oreja. Cayetano Rivera, de verde oliva y oro. Estocada dos orejas y estocada dos orejas. Incidencias: La plaza tuvo algo más de un cuarto de entrada en tarde agradable. En cuadrillas, Ángel Otero se demonteró en el cuarto. El Cordobés y Cayetano salieron a hombros por la puerta grande.

Ayer fue una de esas tardes en las que te tienes que conformar con poquito, pero al menos algo hubo, y tal y como está montado esto hoy en día, habrá que decir que con pequeños detalles es suficiente. Detalles en que hay que fijarse para justificar una tarde de toros. El encierro de Gavira fue blando y muy justo de raza, con muchos signos de mansedumbre ya de salida, pero al menos se dejaron y alguno incluso tuvo algún picante, excepción hecha del quinto que se rajó con descaro.

Desde luego no fue una tarde de emociones, porque con ese tipo de ganado es casi imposible, pero sí hubo un triunfo rotundo, el de Cayetaro Rivera, que con cuatro orejas iguala a El Juli en trofeos conseguidos en una sola tarde. Eso sí, pero no con la misma hondura en la faena. Es cierto que Cayetano se fue afianzando en el tercero y acabó sintiéndose y toreando a gusto en una faena de menos a más.

No quiso su primero pelea en el capote, pese a que alguna verónica fue larga. El toro blandeó en el caballo y para colmo el capote de Joselito Ruz lo acabó de apañar al provocar la voltereta del animal, y salir arrastrando los cuartos traseros.

El toro dobló en el primer encuentro con la muleta de Cayetano, pero el torero vio que había que darle tiempo y reposo al astado, y así lo hizo. Comenzó a cámara lenta y sin ninguna emoción, pero poco a poco se fue haciendo con la embestida del toro y acoplándose a sus escasas fuerzas. Al natural toreó casi de salón, con tandas cortas pero gustándose. Tres series por el pitón izquierdo para terminar citando de frente y toreando muy despacio. El toro no hacía ni un extraño y Cayetano se sentía cómodo, no era para menos.

El sexto se rajó en el capote, pero el lance de José Antonio Carretero para poner al toro en suerte en banderillas fue muy destacado. De rodillas y dando el pecho comenzó la faena de muleta, un gesto que mostraba las ganas del madrileño. Estuvo fácil en las tandas ligadas por el pitón derecho, y al natural faltó la continuidad al tener que sacar los pases uno a uno y algo atropellado. Circular largo, molinete, y todo muy justito, para terminar con ayudados por alto mirando al tendido.

Sus dos toros los despachó de sendos estoconazos fulminantes y haciendo la suerte muy de verdad, cosa que sin duda le ayudó en la rotundidad de sus triunfos, y no es fácil de ver.

Otro de los triunfadores, por su salida a hombros al menos, fue Manuel Díaz 'El Cordobés' eso sí, con dos orejas muy justas, y otro tipo de faena totalmente distinta. Maneja como nadie lo poquito que le dejan los toros, pero su forma de llegar al tendido es única, aunque ayer le costó mucho trabajo conseguir los trofeos.

En el capote sólo cumplió en sus dos toros, y poco más. El segundo toro buscó la salida y en el primer encuentro, al suelo. Para colmo la suerte de varas fue un desastre, como en casi todos los toros, o toro o caballo no estuvieron colocados en su sitio, se trataba de cubrir el trámite de cualquier forma.

El toro se paró en banderilla y El Cordobés lo tocó por el pitón derecho en tandas por alto y muy cuidadas, pero sin ninguna emoción. Rajado el animal, aprovechó su viaje a tablas para dar dos molinetes y echarse físicamente encima del animal ya que faltaba la vibración. Relajado Manuel Díaz y el animal en toriles, recurrió al salto de la rana que es muy efectivo, pero casi ni eso emocionó a sus incondicionales.

En el quinto, muy blando, fue el Cordobés el que asustó al toro. Dio mucho tiempo entre tanda y tanda, pero todo a media altura y con medios pases, y además poco ajustado. Acortó distancias en su toreo al natural, pero uno a uno y sin continuidad aquello no tenía ninguna trascendencia. Entregado a su suerte el cornúpeta, vio cómo se le venía encima el aluvión del torero, que provocando con la rodilla genoflexa en la cara del toro, le hizo retroceder una y otra vez. El torero quiso poner la raza que le faltó al toro.

Julio Aparicio es uno de esos toreros diferentes, de los que tiene que esperar algún momento inspirado para poder ver algo, que en este tipo de matadores suele ser único, eso sí, normalmente breve, no hay que atragantarse.

Con el capote no quiso ni verlos, y además les dio muy duro en el caballo. Su faena al primero fue de puro trámite, sin convicción y breve. Lo pasó por alto y se descompuso, pero es que además el estoconazo buscando los bajos fue infame.

Otra cosa se vio en el cuarto. Por el pitón derecho no cogía Aparicio el sitio, pero tres tandas al natural tuvieron un cierto sabor, diferente a todo lo demás, y la trincherilla de remate fue muy artística.

Se fue sintiendo el matador e incluso llegó a torear con desmayo, para terminar con una serie por el pitón izquierdo a pies juntos que tuvo cierto calado. Toreo diferente y del gusto de aquellos que gustan del pellizco.

Por otro lado, hoy, desde la una del medio día y hasta las once de la mañana del domingo estarán expuestos en los corrales de la plaza de toros los victorinos.

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