La Concertada ningunea a Educación y pedirá material escolar a los padres

  • Los colegios católicos no acatarán la recomendación de la Inspección que insta a los docentes a que se ajusten al cheque-libro para que las familias no hagan gasto

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La última recomendación que ha hecho la inspección educativa a los colegios e institutos de no solicitar a las familias material escolar complementario que no esté incluido en el cheque-libro ha encontrado el primer frente en la Concertada. Los 58 centros de Escuelas Católicas (ECA) de Granada han decidido en asamblea que no van a dejar de pedir el próximo curso el material que consideren necesario para el buen desarrollo curricular del alumno pues, dicen, estas instrucciones carecen de rango normativo para los concertados.

"Los colegios tenemos una autonomía pedagógica, así que no estamos obligados a aceptar estas exigencias", explicaba ayer la asesora judicial de la principal patronal de los centros concertados en Granada, Dolores Abril.

La semana pasada, los inspectores educativos de todas las provincias andaluzas empezaron a personarse en los centros para indicar a los equipos de dirección que, de cara al próximo curso, no debían solicitar a las familias nada que no entre en el programa de gratuidad de los libros de texto y que, si lo hacían, deberá ser previamente autorizado por ellos.

El objetivo de la nueva política de la Consejería de Educación es que el profesorado tenga en cuenta que, dado el contexto de crisis que hay, muchas familias no van a tener recursos económicos suficientes para hacer un gasto extra en septiembre y ajusten las peticiones de material escolar al montante que viene subvencionado con el cheque-libro (unos 142 euros para cada alumno de Primaria y 249 euros para Secundaria), según informan fuentes de la Delegación en Granada.

Pero esta petición no sólo se refiere al material curricular complementario (atlas, libros de lectura, diccionarios...) sino también al de uso personal (lápices, gomas, reglas...). Y esto sobrepasa el límite de las competencias de la Administración en los colegios concertados, en opinión de Abril.

Al igual que denunció el sindicato ANPE la semana pasada a este diario, las Escuelas Católicas entienden que el material complementario escolar es fundamental para el desarrollo de la tarea lectiva y no creen que se deba prescindir del mismo. Ante esto, y dado que entienden que esta exigencia carece de base legal, han decidido que pedirán el material adicional a las familias y que no darán cuentas a la Inspección a través del programa informático Séneca de su listado.

"A Educación le informaremos a través del registro general", apunta Abril. Desde ECA se asegura que van a concienciar a los claustros de que deben solicitar el material que sea estrictamente necesario y que sean conscientes de la situación económica por la que atraviesan las familias, pero no dejarán de pedir material curricular aunque hagan constar su carácter voluntario.

Fuentes de la Delegación Provincial de Educación aseguran que la idea es que los profesores ajusten todo el material curricular necesario al importe del cheque-libro y que el material personal sea supervisado previamente por la Inspección para "ver si es necesario exigir a las familias que asuman ese gasto o si se puede cubrir de alguna otra forma", añaden.

Así, en vez de escoger un libro más caro de una editorial concreta que luego obligue a las familias a tener que comprar el 'note-book' por su cuenta, que encarguen otro más barato que permita meter ambos en el importe subvencionado.

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