Corpus con todos los honores

  • La ciudad vivió ayer el día central de las fiestas con la salida de la Custodia, que congregó a cientos de personas · El paso hizo su recorrido bajo toldos y sobre una alfombra de hierbas de la Vega.

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La ciudad se volcó ayer en la celebración del día grande de las fiestas, que tiene como protagonista a la procesión del Corpus, para la que el Centro se engalana. Desde el suelo con la alfombra de hierbas de la Vega hasta el cielo con los toldos (este año envueltos en polémica por las denuncias del Arzobispado y Cultura al Ayuntamiento) pasando por las fachadas de los edificios, con balcones engalanados.

Pasaban once minutos del mediodía cuando la salva de cohetes anunciaba la salida de la Custodia, llevada por los costaleros sacramentales. Un paso adornado con clavel y flor blanca con detalles de espigas pero que al término del recorrido se convirtió en tonos rojizos por la cantidad de 'petalás' que se lanzaron desde algunos balcones como ofrenda y veneración al Santísimo Sacramento.

La procesión contó con todos los honores pese a las polémicas generadas en Toledo y Sevilla por la aplicación del nuevo reglamento de Honores Militares, que elimina la interpretación del himno nacional por una banda militar así como los honores al Santísimo. En la procesión de Granada no ha habido cambios ya que su organización y cortejo está desmilitarizado desde hace años. El himno nacional se tocó tanto a la salida como a la entrada por parte de la banda municipal como otros años ya que aquí no hay participación de banda militar. Tampoco hay escolta al paso y participaron representantes militares en el cortejo como el jefe del Madoc.

Así, el protocolo se repite cada año salvo pequeños detalles. Este año, la novedad es que no había toldos en la Plaza de las Pasiegas, que quedó más vacía que otros años a la salida de la procesión ya que se pusieron unas filas de sillas que impedían que el público llenase, como es habitual, este espacio.

El ambiente sí que no cambió. Era de fiesta y de las grandes. Desde primera hora de la mañana muchas personas acudieron a reservar su silla en Reyes Católicos o Mesones para disfrutar del cortejo completo, el más largo de la provincia. Además, se aprovechaba para realizar un recorrido por los seis altares instalados este año en Plaza del Carmen (el oficial), Reyes Católicos, Cárcel Baja, Pie de la Torre, Pasiegas y Mesones. Los ganadores del concurso fueron la hermandad de la Encarnación, la hermandad del Rosario y la de la Esperanza. El de la Encarnación (en Mesones) resultó espectacular. Tenía una representación de la Anunciación y todos los elementos alegóricos de la Eucaristía.

Tras la salida de los niños de comunión (este año menos) y las representaciones de las hermandades de Semana Santa y de Gloria de la ciudad -con numerosas mujeres vestidas con mantilla blanca-, tomó la calle la representación de la Iglesia de la provincia con la presencia de miembros de las distintas órdenes religiosas así como un numeroso grupo de párrocos y sacerdotes. Con el canto continuado de plegarias, la comitiva fue discurriendo por las calles del centro de la ciudad seguida por el cortejo civil. Representación militar y del Madoc, de la Diputación Provincial y del Ayuntamiento de Granada (con todo el equipo de gobierno, varios concejales del PSOE y ninguno de IU). Cerrando el cortejo, la banda municipal.

Pero antes la versión más festiva llegó con la salida de nuevo de la Tarasca, con los gigantes y cabezudos, que precedía toda la comitiva. Además, aparecieron en el cortejo los elementos históricos como ministriles, alguaciles, porteros, palafreneros y demás personajes de la tradición granadina que portaban las insignias y elementos históricos de la ciudad, como las Constituciones, jarras de Caballeros XXIV, el heraldo y las pértigas. Salió el pendón de Castilla, portado por la edil de Patrimonio, Isabel Fernández.

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