El Corpus vence al sol

  • El refrán se cumplió y Granada disfrutó ayer de la procesión del Santísimo Sacramento bajo un sol de justicia que no amilanó a cientos de fieles · Los balcones engalanados y los altares embellecieron todo el recorrido.

Como en las grandes citas, Granada se alfombró de verde, engalanó sus balcones y perfumó sus calles con hierbas aromáticas para recibir el paso de la Custodia que como cada jueves de Corpus sale a encontrarse con cientos de granadinos. El intenso calor y el sol de justicia que reinó durante toda la mañana no fue óbice para que, desde primera hora, a eso de las 8:30, ya hubiera ciudadanos que aguardaban en las sillas colocadas en todo el recorrido la espera del santísimo sacramento.

Antes de que saliera a la calle la procesión, en la ciudad ya se respiraba el ambiente de fiesta. La misa oficiada por el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, congregó a numerosos fieles en la catedral. Fieles que antes de la eucaristía y minutos después pudieron observar, como manda la tradición, la belleza de los altares que se colocaron en las calles. En esta ocasión, el primer premio fue a parar al altar situado en la Plaza de las Pasiegas, obra de la Hermandad del Rosario y de la Asociación de Vecinos Sagrario-Centro; el segundo, para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo; y el tercer premio, para el altar situado en Cárcel Baja de la Asociación de la Virgen de la Granada.

Fue a las 11:20 de la mañana cuando, después del amplio cortejo civil formado por los miembros de las diferentes hermandades de Semana Santa y Gloria, los representantes del clero y los niños de comunión que llevaban ya una hora desfilando, cuando el paso de la Custodia atravesó el dintel de la puerta de la Encarnación al son del himno nacional. Una cadena de aplausos y una lluvia de pétalos lo recibió en una plaza de las Pasiegas a rebosar.

Con la Custodia -obra del orfebre Miguel Moreno- en la calle se sumó al cortejo toda la comitiva institucional. La corporación municipal bajo mazas había salido desde el Ayuntamiento minutos antes con el pendón de Castilla portado por la edil socialista, Raquel Ruz, para acompañar a la Custodia por las calles granadinas. Ausentes habituales a la cita los dos concejales de IU pero presentes en esta ocasión -ya que el año pasado no estaba formada- los miembros de la Diputación Provincial con su presidente, Sebastián Pérez, a la cabeza. No faltaron la Tarasca y los cabezudos representativos de los Reyes Católicos, los últimos reyes de la dinastía nazarí que dieron más colorido a un día brillante de por sí.

Todos los miembros de la procesión, la más larga de la ciudad, sufrieron como el resto de los asistentes el gran calor que hizo durante la jornada, incluso, habiendo adelantado el horario tradicional para minimizar los afectos del calor. La ausencia de los toldos se notó y suscitó las pocas quejas que se escuchaban en la calle, "hombre, las telas siempre quitan algo, pero no hay dinero", decía uno de los tradicionales a la procesión. En cualquier caso, aglutinados en las partes con sombra y pertrechados con gorros de papel y abanicos, los asistentes aliviaban las altas temperaturas.

Así, llegaba la hora de vuelta a casa y alrededor de la una de la tarde las campanas, los pétalos y el himno nacional se volvía a escuchar en la plaza de las Pasiegas, símbolo de que el santísimo sacramento llegaba a la Catedral.

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