El Cortijo Buenos Aires, una segunda oportunidad para 1.700 drogodependientes

  • La comunidad terapéutica cuenta con dos programas y unas 27 plazas para los internos

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El Cortijo Buenos Aires, en El Fargue, ha sido el refugio para más de 1.700 personas que necesitaban superar sus problemas de drogodependencia. Ayer, el delegado provincial de Salud de la Junta de Andalucía, Higinio Almagro, visitó a los internos del centro acompañado de la directora, Amelia Matute.

Esta comunidad terapéutica asiste desde 1990 a las personas del conjunto de la comunidad andaluza con algún problema de adicción. Entre las más frecuentes destaca el consumo de alcohol, cocaína, cannabis, heroína, psicoestimulantes y psicofármacos. "Las adicciones son un problema fundamentalmente de salud pero con hondas repercusiones familiares, sociales y, en la mayoría de casos, también judiciales", aseguró Almagro.

El centro asistencial dispone de 25 plazas para un programa de deshabituación y dos más para el seguimiento. "Todos los pacientes vienen derivados de otras instituciones, como ambulatorios, prisiones o asociaciones. El Cortijo Buenos Aires es una solución intermedia", explicó Matute.

El tratamiento se plantea en distintas fases. La más larga es la primera y después no se opta por el alta del interno sino que continúa con sucesivas etapas de estancia cada vez más cortas y distanciadas en el tiempo. El delegado de Salud aclaró que el programa posibilita "la mediación y recuperación familiar", ya que a lo largo de éste se tiene contacto con la familia a través de salidas y visitas. "Estas permiten que las relaciones se vayan recuperando, un adecuado apoyo familiar es muy necesario", aseveró.

Además, desde el centro asistencial, los pacientes acceden a programas formativos y actividades deportivas y realizan diversas tareas agrarias en la pequeña granja que se integra en el cortijo.

El perfil de los usuarios son hombres y mujeres de entre 20 y 45 años.

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