Cultura no permitirá ninguna actuación en las cuevas sin su supervisión técnica

  • Hoy se celebra una reunión entre técnicos de la Delegación y Urbanismo para estudiar la intervención en el cerro · Benzal advierte que "todo lo que se haga en la zona protegida tiene que tener el visto bueno de Cultura"

Comentarios 2

Como más vale prevenir que curar, la Delegación de Cultura ha decidido tomar las riendas en el futuro del Cerro de San Miguel y convocar una reunión con técnicos de Urbanismo para establecer qué se va a hacer en la zona y cómo deben realizarse los trabajos. La cita técnica será hoy, pero el pasado viernes, Pedro Benzal ya movió ficha.

El delegado remitió un comunicado directamente al alcalde en el que le "recordaba que cualquier intervención en la zona -ya sea de urgencia o no- debe tener el visto bueno de Cultura, al tratase de un espacio de especial protección incluido en un plan urbanístico con la misma categoría".

Según Benzal esta carta de advertencia pretende evitar que se repitan episodios como los de la remodelación del pavimento del Albaicín o el Realejo que, según el propio delegado de la Junta, se comenzaron a realizar sin el consentimiento de Cultura y tuvieron que ser paralizados.

Pedro Benzal lo tiene claro: "Cultura no va a permitir una intervención generalizada en el cerro sino de manera singular tal y como requieren estos inmuebles. Además se deben seguir los protocolos necesarios, esto es, que se supervise por los técnicos y se apruebe en la Comisión de Patrimonio, por eso, es mejor trabajar de manera conjunta". No quiere decir esto que la Delegación se opongan a una actuación de emergencia sino que, incluso ésta, debe estar supervisada por la Delegación.

Con este mensaje, Benzal quiere tranquilizar a los residentes que tienen cuevas en propiedad y que durante los últimos meses viven alarmados por la posible actuación municipal anunciada el pasado mes de agosto. En ese mes, Urbanismo ordenó un nuevo proceso de desalojo y clausura en algunas cuevas de San Miguel. Lo hacía en base a un informe en el que se advertía que de las 53 casas trogloditas propiedad de Emuvyssa, 48 no eran habitables y se detectó que su estructura podía venirse abajo total o parcialmente.

Los vecinos fueron los primeros en reaccionar ante las notificaciones y denunciaron las "irregularidades de unos documentos en los que se había analizado el estado de su vivenda sin ni siquiera haber entrado en ella". Finalmente, el Ayuntamiento decidió revisar los expedientes de desalojo y volver a replantearse la intervención.

Con la reunión de hoy, al menos, se podrán esbozar los pasos a seguir por la administración local para proceder a una actuación en la zona y se establecerán las bases de un proyecto en el que se trabaja desde hace años pero que no termina de cuajar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios