De Defensor del Ciudadano a improvisada oficina quitamultas

  • La campaña de multas del Ayuntamiento y la Ordenanza de la Convivencia llevan a numerosos granadinos a presentar sus quejas ante este servicio de mediación.

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Sin lugar a dudas la acuciante presión de los agentes de la ley a la hora de poner multas sigue siendo el primer motivo de preocupación ciudadana. Y es que la facilidad con la que, libreta y bolígrafo en mano, los policías anotan la matrícula y los datos del desafortunado vecino, trae de cabeza a los granadinos.

El mayor número de quejas al Defensor del Ciudadano se refieren a las multas de tráfico y se producen en gran medida a través de internet, que día a día se convierte en una plataforma ideal de reivindicación social. Además, gran parte de estas demandas se producen en verano, así que ahora que llega el periodo estival es de esperar que el bolígrafo policial eche humo.

Son muy pocas las multas que la Oficina del Defensor resuelve con éxito, ya que un importante número de ellas no tienen posibilidad alguna de solucionarse; sirva de ejemplo un señor que fue multado por llevar la matrícula de su coche completamente doblada y a punto de desprenderse del vehículo. Su única preocupación: evitar la multa de 90 euros a pesar de las explicaciones que les ofrecía el Defensor.

Esta oficina está para servir al ciudadano, oírle, escucharle e intantar solucionar sus problemas, tal y como afirma Melchor Saiz-Pardo, Defensor del Ciudadano. Sin embargo esto puede provocar que se den situaciones un tanto peculiares o sorprendentes, como por ejemplo, un hombre que no dudó un instante en exigir su derecho a una vivienda al haber sido legionario y paracaidista (lánzadose al vacío más de 150 veces en paracaídas), "y por haber servido a la patria, al Generalísimo Francisco Franco y a su Majestad el Rey".

Otra parte importante son las reclamaciones realizadas el año pasado. Las más numerosas son los actos vandálicos, que han acabado por convertirse en una auténtica epidemia que emborrona y mancha la ciudad, ya sea por la quema de contenedores, roturas de papeleras o pintadas absurdas carentes de sentido y sin gusto artístico alguno que ensucian monumentos y calles en Granada (no confundir con los grafiteros profesionales).

La cifras, en un sentido global, reflejan que la Oficina del Defensor del Ciudadano recibió un 25% más de consultas que en 2008, llegando a acumular un total de 2.534. En su inmensa mayoría se realizan en la propia oficina (2.335) en detrimento de internet, ya que la mayoría de dudas surgen en personas mayores, y éstas no terminan de adaptarse a la red de redes. De estas reclamaciones, unas 2.000 son gestiones rápidas, a través del teléfono principalmente.

Para finalizar, destacar que urbanismo es otra de las materias más polémicas. Tanto las obras, especialmente las del Metro, cómo los ruidos de la calle copan a su vez parte importante de la memoria de actuaciones de 2009, probablemente debido al gusto de los granadinos por hacer vida social y disfrutar de la ciudad. Asimismo, la oficina también realizó colaboraciones con ONG y diversas plataformas solidarias.

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