Denuncian a la Real Academia de la Historia por defender a Franco

  • Un heterogéneo grupo de granadinos se querellará por "apología de la dictadura"

Profesores, juristas, periodistas, profesionales de diversos sectores, represaliados... Todos comparten la idea de que la Real Academia de la Historia ha permitido que se haga apología del franquismo en el Diccionario Biográfico Español recientemente editado, una obra que incluye tesis tan polémicas como que Franco (al que da en repetidas ocasiones el tratamiento de Generalísimo) no era un dictador, sino un hombre "autoritario", que el gobierno de Juan Negrín en la Segunda República sí que fue "prácticamente dictatorial" o que compara a los maquis con terroristas. El diccionario ha costado a las arcas del Estado 6,5 millones de euros.

Emilio García Wiedemann, profesor de Lengua y uno de los indignados con ese diccionario, fue uno de los que propuso ir más allá de la mera queja y, junto al heterogéneo grupo antes citado, tomó la determinación de querellarse contra la Real Academia "por permitir algo que no sólo es falso desde el punto de vista histórico, sino también oprobioso". La medida se complementa con la petición a la Fiscalía Superior de Andalucía para que investigue si se ha incumplido la Ley de Memoria Histórica.

Estas medidas judiciales aún no se han adoptado. "Los que tienen más idea en cuestiones de Derecho están buscando la manera más adecuada de hacerlo", matizó el docente, que explicó también que esa medida se complementa con otra de carácter divulgativo: la apertura de una web que haga patente su postura.

García Wiedemann tiene clarísimo que se ha vulnerado la legalidad y que la Real Academia, que apadrinó el diccionario, es en principio el organismo responsable, y que a su vez ha de pedir explicaciones a los autores de los artículos más controvertidos. En su opinión, la institución debería "devolver todas las subvenciones que ha recibido", además de recibir una multa "por no cumplir el encargo con la objetividad que se le supone".

"Decir que Franco no fue un dictador es un insulto a la inteligencia. Hubo cientos de miles de fusilados, una represión brutal, campos de trabajo, exilio... Este diccionario no puede ser una fuente para los que estudian. En este país hubo fusilamientos hasta el año 1975 y, sabiendo eso, escuchar esas cosas le abre las entrañas a cualquiera con un mínimo de ética", continuó el profesor.

En ese sentido, comparó la presente obra con el revisionismo del régimen nazi "o también con el que ha hecho Pío Moa con Franco, un ejemplo que tenemos más cerca". Y explicó que todos los casos tienen algo en común: "Los totalitarismos, ante la evidencia de sus actos, siempre generan propaganda para confundir".

De todos los comentarios que ha recibido la web, sólo uno es parcialmente negativo. "Es de alguien que recuerda que a sus familiares los mataron las hordas rojas, pero admite que lo que pone el diccionario es una barbaridad histórica", finalizó.

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