Devoción mariana 'por todo lo alto'

LAS romerías que se celebran en honor a la Virgen de las Nieves no son las más antiguas de España, ni tampoco las más famosas, ni las más numerosas, pero sí tienen el privilegio de ser las que salvan un desnivel más importante y las que culminan en el punto más elevado de todas. Bien visto son las que culminan "más cerca del cielo".

La relación de la Virgen de las Nieves y Sierra Nevada arranca el cinco de agosto de 1717, por lo que el año que viene esta mítica procesión cumplirá su tercer centenario. Cuenta la tradición que aquel día, el 'beneficiado' de Válor, Martín de Mérida, junto a su criado Martín de Soto, alcanzaron el Collado de Capileira, (o de la Carihuela), desde Loma Púa, en su camino desde la Alpujarra hasta Granada, cuando se desató una terrible tormenta, que les hizo temer por su vida y encomendarse a la Virgen María.

De repente, la tempestad se disipó y observaron cómo, en medio de un gran resplandor, se les apareció Nuestra Señora de las Nieves que les indicaba el lugar por el que debían continuar su camino.

Diferentes ermitas se han construido para mantener el culto a la Virgen de las Nieves en Sierra Nevada. Sin embargo, los rigores del tiempo y la nieve, imposibilitaban el uso de dichos templos que quedaban pronto destruidos.

El propio sacerdote de Válor, al año siguiente, alzó una ermita, ubicada cerca de los Lagunillos de la Virgen, que pronto acabaría destruida por las duras condiciones meteorológicas. Hacia el año 1724 se sustituyó esta primera ermita por otra, situada algo más abajo, en los Prados del Borreguil, llamados por ello a partir de entonces también de la Ermita, a unos 2.700 metros, pero tampoco ésta resistió el ataque de las inclemencias meteorológicas, emplazándose en 1745 una tercera ermita ya a mucha menor altitud (1.380 m) conocida como Ermita Vieja.

A finales de ese siglo XVIII, como ésta quedaba todavía muy alejada de la localidad de Dílar, el párroco de esta población, ante el auge del fervor popular, encargó la construcción de un Santuario dedicado a esta advocación mariana situado en las afueras de dicha población.

El origen de esta romería se remonta hasta el año 1907 cuando la sociedad denominada 'Diez Amigos Limited' organizó en lo alto del Picacho del Veleta, una misa, oficiada por el Magistral de la Catedral, D. Modesto López Iriarte, y que tuvo lugar el domingo seis de agosto. Desde hace 30 años, la eucaristía se celebra en el lugar de la aparición de la Virgen, aquél cinco de agosto de 1717, paraje hoy conocido como los Tajos de la Virgen.

La tradicional romería de la Virgen de las Nieves, es un duro ascenso desde Pradollano, aproximadamente a 2.100 metros de altitud hasta las inmediaciones del Collado de la Carihuela (3.200 metros), donde en un altar de piedras naturales, a resguardo del viento se celebra una misa, justo cuando el primer rayo de sol ilumina la imagen de la Virgen.

El ascenso de los romeros/montañeros se inicia bien temprano, sobre las cuatro de la madrugada. La romería incluye una parada 'técnica' en Borreguiles, desde donde se continúa hasta la Laguna/Embalse de las Yeguas y los Lagunillos de la Virgen, punto en el que la tradición manda el 'frío' bautizo de los que realizan el recorrido por primera vez.

Desde este punto la comitiva sube por una pequeña senda que conecta Los Lagunillos con la Carihuela, a los pies del Veleta, lugar donde se encuentran las rocas en las que, según estimala creencia popular, se apareció la Virgen de las Nieves.

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