La Diputación quita a Franco la medalla de la provincia con la abstención del PP

  • El pleno en el que se aprueba la moción del PSOE adquiere dimensiones de bronca, con reproches entre socialistas, populares e IU · Caler insinúa que a la oposición le habría gustado votar que no

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"Franco no ha muerto". "Salud y República, compañeros". "¿Hay democracia en China?"."Ya han mandado ustedes muchos años". Y como ésas varias más. Si los plenos de la Diputación suelen tener momentos de tensión, el de ayer degeneró en bronca, un nada edificante espectáculo que tuvo como telón de fondo algo que se podría haber solucionado de forma más sencilla.

El punto conflictivo era la moción presentada por el grupo socialista que proponía la revocación de la concesión de la Medalla de Oro de la provincia a Francisco Franco y a la guarnición de Granada de 1936, el año en el que el general encabezó una rebelión militar que, tras una guerra civil, acabó con el legítimo gobierno salido de las urnas y dio paso a un periodo de casi cuarenta años de dictadura.

Se trataba, según expusieron los socialistas, de una moción desprovista de carga política y que sólo se presentaba para hacer cumplir la Ley de la Memoria Histórica, que establece "el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o religiosas durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la dictadura".

Para revocar la concesión, según el reglamento de la Diputación, se necesitaba la mayoría simple de la cámara, tras votación secreta. Para ello estaba dispuesta, delante de la mesa presidencial, una urna.

El portavoz del PSOE, José María Aponte, aclaró que para su formación es "obvio" que el papel jugado por Franco y por los militares que apoyaron el golpe de Estado fue muy negativo, y la de IU, Asunción Pérez Cotarelo, abundó en que su grupo se sentía "herido" por el hecho de que el dictador siguiera ostentando la Medalla de Oro de la provincia.

La tensión apareció cuando llegó el turno del PP. Su portavoz, José Antonio Robles, no avanzó qué votaría su grupo ni tampoco desaprovechó la oportunidad para abrir un debate que entendió que venía al caso. Así que reprochó a los socialistas que quisieran cumplir la ley en eso "pero no en la presentación de las cuentas", siguió hablando de proyectos locales como el puente de Láchar o la carretera de la Cabra y, cuando fue apercibido por el presidente, Antonio Martínez Caler, de que debía ceñirse a la moción, adujo que era lo que estaba haciendo, "porque nosotros hablamos de los problemas de los vivos, de la Granada del futuro, no ponemos una cortina de humo para tapar otras cosas, no abrimos un debate que no interesa a nadie..."

Caler terminó quitándole el turno de palabra y Robles protestó de forma airada. "Usted quiere polemizar con este asunto", le reprochó el presidente, mientras Pérez Cotarelo, mirando a los bancos de los populares, les espetaba que ya habían "tenido la palabra durante demasiados años".

La bronca estaba servida. Carmen Servilia, del PP, tiró de ironía y puso en duda la democracia de los regímenes de izquierdas, como el chino. Caler, de nuevo, acusó al PP de "camuflar lo que no son capaces de decir", en alusión a que el cuerpo les estaría pidiendo votar en contra. En medio del revuelo, otro diputado del PSOE dijo lo de que Franco no había muerto, dando a entender que su espíritu lo encarnaban los populares.

En la votación se reprodujeron los insultos. Los diputados del PP se abstuvieron de hacerlo, pero no de replicar a comentarios como los de, otra vez, Pérez Cotarelo, que tras meter su voto en la urna deseó "salud y República para todos".

"No estamos en una República, sino en una monarquía parlamentaria", objetó José Antonio González Alcalá. "No gracias a ustedes", remachó la diputada de IU.

Finalmente, el resultado de la votación fue el siguiente: 15 votos a favor y 12 en contra. Moción aprobada.

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