ETA llamó a casa de Portero mientras agonizaba para saber si había muerto

  • En la vista que juzga al etarra que presuntamente dio la orden del asesinato, el hijo del que fuera fiscal jefe del TSJA recordó que su padre, conocedor de que era un objetivo terrorista, pidió escolta pero se la negaron

Uno de los hijos del fiscal jefe de Andalucía Luis Portero, que fue asesinado en el portal de su casa de Granada el 9 de octubre de 2000 de dos disparos en la cabeza, aseguró ayer que mientras su padre agonizaba, "la propia banda terrorista llamó a casa para confirmar" que había muerto. Daniel Portero compareció como testigo en el juicio que ayer quedó visto para sentencia en la Audiencia Nacional contra el ex dirigente etarra Juan Antonio Olarra Guridi por ordenar el atentado contra el fiscal. Daniel Portero relató que un miembro de ETA llamó por teléfono a su casa a las ocho de la tarde del día del atentado "y estuvo hablando con mi hermana Charo", dijo y se preguntó "¿hasta qué punto se puede ser tan mezquino?". Añadió que la banda terrorista quería confirmar la muerte de su padre con esa llamada dado que en un inicio fue hospitalizado y el fallecimiento no se produjo hasta horas después de la acción terrorista.

También comparecieron los dos miembros del comando Andalucía que perpetraron el atentado -Jon Igor Solana y Harriet Iragi- que actualmente cumplen condena por ser los autores materiales del asesinato. Ambos han asegurado que no conocían a Olarra Guridi y que sus declaraciones ante la policía -en las que señalaban al procesado como quien les daba desde Francia las órdenes, los objetivos y la documentación para llevar a cabo los atentados en España- carecen de validez porque "fueron efectuadas bajo torturas".

En sus conclusiones finales, el fiscal Juan Moral mantiene su petición de pena de 30 años de prisión para Olarra Guridi al considerarle el inductor del asesinato y que indemnice a la mujer y a los cuatro hijos de Portero con 750.000 euros. El fiscal pidió al tribunal que en su sentencia condenatoria considere el "nulo valor" de las acusaciones de malos tratos de los etarras, porque las lesiones que presentaban, añadió, "son fruto del forcejeo" al ser detenidos por la Policía.

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