Entra a robar a una inmobiliaria y se lleva hasta el cubo de fregar y la escobilla del váter

  • Su heterodoxo botín también incluía una torre de ordenador, una cámara y tres teléfonos

Se ve que el hombre se puso a robar, se emocionó y llegó un momento en el que ya se puso a llevarse literalmente todo lo que tuvo delante de los ojos. Porque si no es que no se entiende.

En su botín había una torre de ordenador, una cámara de fotos digital, tres teléfonos inalámbricos y un lector de CD, cosas todas ellas que más o menos es comprensible que se quiera llevar un amigo de lo ajeno. Pero también un cubo de fregar, productos de limpieza y hasta una escobilla del váter, con su base y todo. Cosas que por lo general no están entre las apetencias de quienes roban.

Ocurrió en torno a las tres de la madrugada de ayer miércoles. Alertados por un vecino, la Policía Local acudió al número 7 de la calle Martínez Campos, donde detuvo a L.R.M., un italiano de 40 años, con una torre de ordenador en una mano y dos bolsas en la otra.

El hombre, eso hay que reconocerlo, supo afrontar la situación con dignidad. No trató de escabullirse, ni tampoco de enfrentarse con los agentes. Entendió que había perdido la batalla y que lo suyo era bajar los brazos y confesarlo todo, así que le dijo a los policías que acababa de salir de una inmobiliaria situada en la planta baja de un edificio justo al lado y que de allí había cogido todo lo que llevaba encima, así como una tercera bolsa que había guardado en un lugar cercano. Pretendía ir llevándose todo lo robado a su coche, pero poco a poco. Pero en fin, vino a concluir, ya no podría ser. Tal fue su franqueza que el encuentro con la policía resultó hasta simpático. Uno de los agentes le confesó, irónicamente, que al verle con todo aquello pensó que estaba haciendo una mudanza.

Además de todo lo que se ha reseñado, consiguió un destornillador eléctrico, un calefactor, diverso material de oficina y un juego de cinco llaves, algo que a la policía le parece probablemente lo más preocupante -aunque está claro que como dato anecdótico ganan por goleada el cubo de fregar, los productos de limpieza y la escobilla del váter- porque probablemente eran de casas que la inmobiliaria estuviera en trámites de vender o alquilar y en las que podría haber entrado.

El ciudadano italiano fue detenido, naturalmente, y está a la espera de pasar a disposición judicial. Será el juez quien determine si queda en libertad provisional a la espera de ser juzgado o si espera todo ese tiempo como preso preventivo. Lo que sí está claro, en un caso o en el otro, es que el suyo ha sido un robo peculiar. Y como tal será recordado.

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