"Falta conciencia; este problema no es un vicio, es una enfermedad"

  • Ante el aumento de los casos en jóvenes, apunta la educación como forma para prevenir la adicción al juego

Bajo el título de licenciada en Psicología por la UGR que cuelga de la pared de su despacho y con una sonrisa permanente, Marta López cuenta entusiasmada una de las actividades que tiene en su agenda: un concierto solidario de flamenco el próximo 10 de julio en el Palacio de los Córdova, dentro del Festival de Música y Danza de Granada. Y reflexiona sobre la realidad a la que se enfrenta día a día.

-¿En qué consiste la labor de Agrajer?

-Somos una asociación y centro de tratamiento ambulatorio. Nuestro fin es trabajar con gente que tiene problemas de adicciones no tóxicas: adicción al juego, a las tragaperras, al bingo, a las loterías, a las compras, a los 806..., así como casos de adicciones al póquer, juegos online y apuestas deportivas, que se han incrementado últimamente. Todo lo que son adicciones sin sustancia, una rama bastante amplia.

-¿Tiene la percepción de que el número de personas afectadas por estas adicciones se ha incrementado en los últimos años?

-Creemos que va en aumento. La crisis está haciendo mucho daño ya que el juego se percibe como una salida fácil y una forma sencilla de conseguir dinero. Además, la publicidad relacionada es bestial, con personas famosas que, incluso, patrocinan temas de juego... Crecen, sobre todo, las apuestas deportivas entre la gente más joven.

-¿Los juegos online están haciendo que disminuyan los clásicos?

-Nuestra percepción es que continúan los juegos de casinos y tragaperras pero que, ahora, mucha gente que jugaba a esas cosas también está empezando con juegos online. Los que tienen más edad y no controlan del todo las nuevas tecnologías continúan con los de siempre pero, como te digo, gente más joven que no juega a los tradicionales viene por el juego on line, que es, por así decirlo, más moderno.

-¿Cree que la sociedad está concienciada de la importancia de esta problemática?

-Creo que no hay conciencia ninguna. En cuestión de tragaperras sí parece que hay algo más, pero no como si fuera un problema o una enfermedad, que es el enfoque que le damos aquí, sino como si fuera un vicio. Nosotros intentamos trasladar a nuestros usuarios que, realmente, el juego no es un vicio, es una enfermedad, un trastorno del control de los impulsos que evita que puedan tomar el control de sus vidas. Creo que a nivel social no hay esa visión, ni mucho menos. Está mucho más aceptado que el alcohol o la cocaína son un problema, pero no el juego. Socialmente casi que está bien visto; si tenemos a deportistas que salen en la tele diciendo que apostemos...

-Pero sí se considera enfermedad por la OMS...

-Sí, y desde el punto de vista psicológico y psiquiátrico, también.

-¿Existen factores para prevenir esa adicción?

-Consideramos que sí y hemos llevado un programa de prevención en los colegios que, debido a la crisis, no hemos podido implantar este año pero que queremos recuperar. Pensamos que si se educa en un juego responsable y saludable, se puede jugar; entendiendo como juego, no el bingo y las tragaperras, porque pienso que no hay forma saludable de participar en ellos, sino las videoconsolas, por ejemplo. Ese juego es algo muy positivo, nos permite aprender a desarrollarnos y a relacionarnos pero, cuando se convierte en juegos de apuestas o de otro tipo, no hay lado positivo.

-¿Cómo debe actuar el familiar de una de estas personas?

-Es difícil, si la persona que tiene problemas no quiere salir de esa situación... Nosotros tratamos tanto al adicto al juego como a sus familiares. Todos están afectados por ello. Lo principal es que el jugador quiera salir y reconozca su problema. Aún así, nosotros le decimos a los familiares que nos pidan ayuda porque podemos aconsejarles sobre cómo actuar y apoyarles. Hay veces que han venido familiares solos y, con su tratamiento, han logrado arrastrar al propio jugador.

-Hay personas que se autoprohíben la entrada a salones de juego... Tiene que ser muy duro...

-Es lo ideal. Tú puedes verte muy fuerte en un momento pero el bajón te puede venir. El tratamiento tiene muchos altibajos y, si tú te cierras la entrada a ese tipo de sitios por ti mismo, te va a facilitar la salida del problema. Es lo que se recomienda. Aún así hay muchas salas que dejan entrar a gente que lo tiene autoprohibido y que deja entrar a menores; lo sabemos porque los pacientes nos lo han contado.

-Contra eso, ¿qué se puede hacer?

-Denunciar. Siempre les decimos a los padres o familiares que denuncien pero, claro, muchos no se atreven. Si ellos no denuncian, eso queda impune, y es muy grave.

-Me decía antes que les molesta mucho la publicidad positiva que se le da al juego...

-Igual que cuando se anuncia alcohol o tabaco se indica que puede tener riesgos para la salud, con el tema de juego debería ser igual. La gente debe saber que se está exponiendo, hay muchos juegos que están hechos para crear gente enferma y adicta, y muchas veces no somos conscientes.

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