Fomento ampliará la investigacion para abrir la A-7 con la máxima seguridad

  • Los trabajos de contención del desprendimiento se han dado por concluidos, aunque se estudiarán también las laderas adyacentes por si resultara necesario reforzarlas

El Ministerio de Fomento está a punto de tener en sus manos la solución al deslizamiento de tierras producido en el viaducto de la Alcazaba, en el tramo Albuñol-Adra de la Autovía del Mediterráneo (A-7), por lo que aún no puede determinar cuándo se reabrirá al tráfico el mismo ni cuál será el coste de solucionar el incidente.

"La solución final está cerrándose y mientras no tengamos la solución técnica, no estará cerrado el coste que puede suponer para el Ministerio", explicó ayer la secretaria de Estado de Infraestructuras, Josefina Cruz, durante una comparecencia en el Congreso de los Diputados.

A preguntas del grupo parlamentario popular, Cruz afirmó que ella sí conoce la fecha que la empresa le ha comunicado para la reapertura del viaducto pero eludió hacerla pública en sede parlamentaria porque, según explicó, "no me preocupa el día sino que lo que me preocupa es que el viaducto vuelva a abrirse con todas las condiciones de seguridad".

El desprendimiento de tierra ocurrido a finales del pasado enero afectó al estribo y a una de las parejas de pilas del viaducto -de 240 metros de longitud- y obligó a cortar un total de ocho kilómetros entre Adra y Albuñol con el objetivo de poder garantizar la seguridad de los usuarios y diagnosticar lo ocurrido. Entretanto, se puso en funcionamiento un desvío de nueve kilómetros por la N-340, entre los enlaces de Pozuelo y Guainos (Almería).

Durante su comparecencia, realizada a petición propia, Cruz detalló las medidas puestas en marcha desde que se tuvo conocimiento del incidente, entre ellas, las labores de relleno o la construcción de una escolleras, y explicó que la solución a acometer consistirá en recalzar mediante micropilotes el par de pilas del viaducto afectadas.

Según avanzó, en cada pila se realizarán 24 micropilotes que se apoyarán en la base de la rambla, mientras que el estribo del viaducto se reparará con técnicas similares. Posteriormente, según relató, se reparará el tablero del viaducto mediante la introducción de elementos metálicos en su interior. Una vez concluida la reparación y antes de su reapertura al tráfico, se realizarán las pruebas de carga habituales en estos casos, como "si de una obra nueva se tratase".

Cruz indicó que los trabajos de contención del movimiento de ladera se han dado por concluidos, aunque se estudiarán también las laderas adyacentes por si resultara necesario reforzarlas, y recalcó que su objetivo es contener el movimiento para que no afecte más al viaducto de manera definitiva.

Durante su intervención, la diputada nacional del PP Concha de Santa Ana se refirió al "tremendo sobrecoste en tiempo, dinero y perjuicio" que la reparación ocasionará y aseguró que "no es de recibo" que una infraestructura "tan importante para la costa andaluza" y que ha contado con una inversión de más de 100 millones de euros, "se siga retrasando a pesar de que en campaña electoral se prometiese tenerla culminada en el primer semestre de 2009".

La diputada popular culpó a Fomento de no realizar una correcta recepción de la obra, a la vista de que ésta apenas había sido inaugurada un año antes, y sugirió que la inclinación de los taludes de la ladera debería de haber sido rebajada hasta obtener la "pendiente adecuada para que no se caigan".

Sin embargo, esta "solución tan sencilla" no convenció al portavoz del grupo socialista, Manuel Pezzi, que acusó a la diputada popular de "insensata" y de dudar de las capacidades de los ingenieros y técnicos del Ministerio de Fomento y de Ferrovial al aportar una solución de este tipo.

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