Gestiones inmobiliarias en República Dominicana

  • En el momento de su detención llevaba en la cartera 20.000 pesetas en pesos dominicanos

El jamonero de Trevélez cogió un avión que le llevó a República Dominicana con unos 8.000 euros en el bolsillo. Eso sí, el billete de avión -sólo ida, se entiende- lo pagó con una tarjeta de El Corte Inglés.

De uno de los municipios más altos de España rumbo a las que dicen que son de las playas más cálidas del mundo. Antonio Herrera manifestó ante el juez que la vida que ha llevado en la República Dominicana ha sido de nivel medio alto mientras que en la Alpujarra más de uno -hasta trescientos- le maldecía por desaparecer con sus ahorros. Comenzó allí sus propios negocios y se convirtió en una especie de intermediario inmobiliario.

En su declaración judicial y preguntado por el magistrado, el jamonero explicó que se ganaba la vida observando qué propiedades se ponían en venta y que él, sin que nadie se lo pidiera, hacía de intermediario. Ponía anuncios en periódicos locales e incluso diseñaba trípticos promocionales de la venta de los inmuebles. Según explicó, de esas gestiones él no compró ningún piso. No se le conocen, de hecho, propiedades dominicanas.

Durante su estancia en el país caribeño, Herrera declaró en sede judicial que ha estado viviendo durante los años que lleva fugado de la justicia y la indignación de sus inversores en apartamentos de alquiler, aunque la Guardia Civil diera con su rastro en un hotel.

El jamonero de Trevélez también ha narrado al magistrado del Juzgado de Instrucción número 1 de Órgiva cómo fue su detención. Se personaron en su domicilio "unos señores", que afirmaron que eran de Interpol y que, en consecuencia, se diera por detenido. Según él, los agentes le requisaron varios objetos personales. A saber, la cartera, el reloj, el móvil y hasta una esclava de oro. El juez le ha preguntado por cuánto dinero llevaba en la cartera y, sin inmutarse, Herrera ha afirmado que debería llevar encima unas 120 euros en pesos. El magistrado se ha interesado por ese hecho, recalcando que era demasiado dinero. El jamonero ha insistido en que, en su caso, no. A pesar de ello, el juez ha insistido en que el salario normal en República Dominicana es de unos 42 euros. En ese momento, Herrera le ha explicado al juez que en el país caribeño también están las clases bajas, medio-alta y altísima. Y, a pesar de todo, él era de clase media-alta.

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