Gerardo cuerva. presidente de la Confederación granadina de empresarios

"Si el Gobierno y la Junta apuestan por el acelerador, el proyecto no se va de aquí"

  • Tras doce años al frente de la institución, afronta un nuevo mandato con el reto de renovar la organización empresarial y consolidar proyectos como OnGranada o el futuro IFMIF-Dones

El presidente de la CGE, Gerardo Cueva, en la sede de la organización. El presidente de la CGE, Gerardo Cueva, en la sede de la organización.

El presidente de la CGE, Gerardo Cueva, en la sede de la organización. / fotos: álex cámara

Rebelarse ante el conformismo. Esta es la filosofía que el presidente de los empresarios granadinos, Gerardo Cuerva, viene aplicando durante los últimos años al frente de la CGE. La misma que seguirá ejerciendo durante su nuevo mandato, en el que no dejará de pedir a las administraciones y políticos ambición y audacia tras años de un conformismo "letal" para Granada.

-Después de doce años al frente de la CGE, ¿todavía le quedan retos que afrontar?

-Sin duda, si yo pensara que todo el trabajo está realizado, flaco favor le haría a esta organización si continuara presidiéndola. Estamos ante un momento fundamental de cambio, el entorno y el contexto de las organizaciones empresariales han cambiado radicalmente. Siempre digo que no perdura el más fuerte, sino el que sabe adaptarse mejor al cambio. Y creo que la CGE se está adaptando. Por compromiso, por lealtad y por responsabilidad a esta institución, creo que no es el momento de marcharse, creo que es el momento de continuar y definir el futuro cierto de la organización.

-¿En qué sentido se está produciendo ese cambio?

-El modelo de organización empresarial, su forma de financiación, su forma de trabajar, su forma de acercarse al empresario, han cambiado. En ese sentido la CGE se está convirtiendo en referencia de muchas otras organizaciones. Estamos mirando hacia Europa, intentando atraer proyectos que le den un valor a la provincia, estamos metiendo la innovación en la propia organización y en los empresarios; y le estamos dando la mano a una compañera de camino que es la Cámara de Comercio para hacer mirar a la empresa al exterior. Por supuesto no podemos dejar de acordarnos de la esencia de las relaciones laborales, pero tenemos que abrir el prisma de actuación de la organización.

-Hay que mirar al futuro, pero si echa un vistazo a estos últimos 12 años, ¿cuáles considera que han sido sus principales logros?

-En esta etapa de presidencia de la CGE hemos pasado por una etapa crítica. Accedí al cargo en 2006 y he estado unos cuantos años al frente de la organización en un entorno bastante hostil, no solo para la CGE, sino también para las empresas y el ciudadano normal. ¿Qué creo que ha sido lo más importante? Esa unidad que el mundo empresarial en Granada está adoptando. Ese saber darnos la mano, ese saber mirarnos a la cara y decir cómo podemos construir juntos algo que por separado seguro que vamos a hacer peor. Para mí es un valor que estamos aportando a la sociedad empresarial granadina que creo fundamental. Además, como proyectos importantes, hace cuatro años la organización pensó en uno de los sectores claves para el futuro de la provincia, la tecnología, y creamos OnGranada, que puede convertirse en un pilar básico del futuro de la economía de la provincia. Es para estar orgullosos, hemos sido capaces de aportar algo que puede darle valor a la economía de nuestra provincia.

-La construcción de Granada como plaza tecnológica podría tener su impulso definitivo con el proyecto del acelerador…

-Sería una pena nadar y nadar para morir en la orilla. Un proyecto como el IFMIF-Dones no solo tendría una repercusión directa en la inversión, que la tiene, con cerca de 1.000 millones de euros con un retorno para 2033 de casi otros mil, sino que puede convertirnos de verdad en un centro de excelencia científica en el mundo. Es un proyecto importante para nosotros, y por eso le pedimos al Gobierno español y andaluz que tienen que echar el resto, hay que apostar de verdad y económicamente para que el proyecto del acelerador de partículas se haga y se haga en Granada. Somos claros en la disputa, está Japón y Europa, y Europa es Granada. Al final es un problema presupuestario. Si de verdad el Gobierno español y el andaluz apuestan por el proyecto, el proyecto no se va de aquí.

-Así que no todo el trabajo está hecho por parte del Gobierno, no todo depende de Europa…

-No. Se lo dijimos el jueves al ministro Cristóbal Montoro. Ahora es cuando hay que poner la guinda del pastel. Me siento muy orgulloso de la complicidad que han tenido las administraciones para este proyecto. Ha habido elecciones municipales, elecciones generales, elecciones regionales, y no salía de la carpeta y los despachos el trabajo que hacía Diputación, Universidad, Ayuntamiento, empresarios, Ministerio… Eso lo he visto en muy pocas ocasiones. Ha sido un buen modelo de trabajo.

-¿Cree que el Gobierno está en esa línea de apostar fuerte por el acelerador de Granada?

-Yo creo que sí. No nos podemos relajar, la sociedad granadina debe continuar y las instituciones ya lo estamos haciendo. El Gobierno no debería permitir un fracaso en este proyecto por falta de apuesta. Sería un error que pagaríamos los granadinos y que no nos merecemos. Le pido al Gobierno central y al autonómico que saquen todo lo que puedan para que esto sea una realidad.

-Buena parte de su presidencia se ha desarrollado durante la crisis. ¿Cómo ve ahora a la empresa granadina, en qué situación se encuentra?

-Hay tres parámetros claves que se están incorporando a la empresa granadina y que creo que son fundamentales y capitales para su futuro: la innovación, mirar al exterior y ese saber hacer los proyectos juntos. Son los tres pilares básicos que las empresas de Granada están aprendiendo. Estamos intentando que cale en la mentalidad del mundo empresarial que hay que innovar, que hay que salir fuera y que hay que darle la mano a tu vecino. Con esos tres pilares convertiremos a las empresas de Granada en muchísimo mejores empresas, aumentaremos su tamaño y su capitalización.

-¿Estos brotes verdes económicos son generalizados o todavía queda para que lleguen a pymes y a ciudadanos?

-Falta mucho. Desgraciadamente, el camino está por recorrer. Se está recorriendo y el punto de inflexión ya se ha producido. Si miramos las cuentas de resultados de las compañías, comprobamos que en las de más de 200 trabajadores y volúmenes de facturación por encima de 50 millones de euros los resultados sí son más positivos, pero si nos vamos al tejido empresarial de pymes y autónomos tan solo un 16% tienen un resultado positivo. Queda mucho por hacer. En la provincia de Granada todavía estamos lejos de los umbrales de paro que teníamos hace diez años. Vamos cambiando la tendencia, pero hay que seguir trabajando.

-Los sindicatos aseguran que la salida de la crisis se está cimentando en empleo temporal y estacional. ¿Se puede decir que la economía es más fuerte si los trabajadores son más precarios?

-Cuando uno ha estado en una situación tan crítica, no veo de justicia hablar de trabajo precario. Yo creo que el trabajo no puede ser precario en sus condiciones, ese es un trabajo que yo detesto y que no comparto: ese trabajo de la economía sumergida y de la explotación, en el que no te remuneran lo que realizas. Eso es el trabajo precario, ese es el trabajo que hay que y eliminar de nuestro lenguaje. En estos tiempos, encontrar un trabajo que sea digno con unos umbrales retributivos adecuados y unas condiciones laborales buenas, no es encontrar un trabajo precario. Eso es un trabajo. El modelo de los trabajos a los que nos vamos enfrentando cada día se centra más en proyectos y menos a largo plazo, pero un trabajo temporal no tiene por qué ser precario. Las organizaciones empresariales venimos aplicando el término flexiseguridad desde hace diez años. La flexibilidad en el trabajo no significa que sea precario, sino que el trabajo cambia de ubicación, pero pueden ser trabajos muy buenos desde el punto de vista laboral y retributivo. El concepto de la propia empresa va cambiando, los puestos de trabajo también, y el concepto del trabajador del trabajo tiene que ir cambiando. Estar dos años en un sitio y luego irte a otro con unas condiciones buenísimas no es tener un trabajo precario. No podemos pensar que el trabajo digno es solo el trabajo indefinido y blindado. Ahora, lo que sí tiene que haber es trabajo. Lo que nos tiene que preocupar es que haya gente buscando trabajo y no lo encuentre.

-Pero al margen de ese cambio de concepto, sigue habiendo muchos trabajos precarios, con malas condiciones, y muchos en la economía sumergida...

-Eso es una lacra. Ahí sí que deberíamos trabajar, contra la economía sumergida. Ahí sí que se abusa de los trabajadores.

-Aunque no es precisamente fácil de combatir...

-Los empresarios decimos que las administraciones son como los curas, que le echan la culpa a quienes van a misa. De alguna manera hay que acabar con ese paralelismo de la economía que en nada ayuda.

-¿La economía granadina es ahora más fuerte y está más preparada para soportar nuevos vaivenes económicos?

-Estamos en el camino de hacer lo que deberíamos hacer. Estamos mirando fuera, y una economía que pueda resistir una bajada de la demanda interna se convierte en una economía más robusta. Que no esté solo basada en un sector también hace que tengamos una economía más fuerte. En épocas anteriores era el sector de la construcción el que tiraba de la economía, con un apoyo claro del sector servicios; ahora es el sector servicios el que está tirando, especialmente la hostelería. Además, está arrancando el sector tecnológico y del conocimiento, así que parece que estamos mejor preparados para una posible contingencia. Pero hay que seguir trabajando. Granada tiene que aplicarle el conocimiento, la tecnología y la innovación a cualquier sector.

-Las empresas granadinas se encuentran ahora con un nuevo interlocutor financiero, Bankia. ¿Qué supone esto para el tejido productivo?

-Si me preguntas por CajaGranada, de plano te digo que qué pena, porque teníamos una entidad financiera que estaba cerca del territorio y cerca de la empresa. Se tomaron decisiones que no fueron acertadas y aquí tenemos los resultados. Ese es el pasado. Pero miro al futuro con una esperanza clarísima, contento de tener un banco como Bankia y que Granada sea la sede territorial de Andalucía. Los empresarios de Granada tenemos ahora cerca a uno de los mejores bancos de España.

-En su discurso del 40 aniversario de la CGE, habló de una Granada del futuro conectada, con acelerador, con una Costa desarrollada... ¿De verdad cree que no es una utopía?

-Será utópico si nos limitamos a ser espectadores. El conformismo de pequeños detalles suma montañas con el paso del tiempo. Cuando sumas todos esos conformismos, estas lejísimos de tu objetivo. Tenemos que desterrarlo, hemos de rebelarnos ante cualquier cosa, no podemos dejar pasar las oportunidades. Si no, dentro de 40 años habrá otra periodista y otro presidente de la CGE que estén diciendo lo mismo.

-Los empresarios están mostrando su compromiso con el desarrollo de esa Granada del futuro, ¿cree que las administraciones están a la altura, que son capaces de superar el cortoplacismo que criticaba?

-Las administraciones y los partidos políticos nos han demostrado que cuando quieren son capaces de hacerlo. Quiero confiar en ellos. Tengo que confiar en ellos. Pero en muchas actuaciones no lo demuestran. El cortoplacismo es letal para Granada, no deberíamos permitírselo a nuestros políticos.

-Han dado muchas muestras durante muchos años.

-Desgraciadamente, ha sido la práctica habitual. Pero saben hacerlo bien. En IFMIF-Dones lo han demostrado, con el aeropuerto también. Vamos a ver si somos capaces de que cale de verdad este pensamiento.

-Es la actitud que siempre hemos envidiado de ciudades como Málaga...

-Sí. En Granada deberían de sentarse y, al igual que hacen políticas de Estado, trasladarlas a políticas de la provincia o de la capital. ¿El corto plazo es importante? Claro que sí. ¿Una infraestructura que está en obras queremos que se acabe? Claro. Pero, ¿nos vamos a quedar toda la vida mirando esa infraestructura? Vamos a sentarnos y vamos a plantear qué queremos dentro de 20 años.

-En estos años de desacuerdos, ¿se han perdido oportunidades de desarrollo para Granada?

-Hemos perdido muchas. Por ejemplo, el PTS, que tiene futuro y que puede tirar de esta tierra, es de principios de los años 90. Las mejoras de Sierra Nevada, el ferrocarril, la conexión con el litoral, el acceso a la Alhambra, las infraestructuras turísticas de la Costa, los campos de golf... Hace más de 25 años Sevilla tenía AVE, ¿y nosotros en qué estábamos pensando? La falta de compromiso y el conformismo del día a día nos han conducido a una gran falta de proyectos.

-¿Hemos pecado los granadinos de falta de ambición?

-Totalmente. Hemos sido conformistas, y yo el primero. Hay que bajarse del carro del conformismo.

-Si tuviera que presentarle una lista a las administraciones de las infraestructuras y proyectos que necesita Granada, ¿cuáles serían las prioridades?

-Si hablamos de infraestructuras hidráulicas, ¿cuánto tiempo llevamos esperando la Presa de Rules? Si hablamos de trenes no voy a hablar del AVE, que llegará a corto plazo, pero qué pasa con el Corredor Ferroviario. El tema de la línea eléctrica de la zona Norte de la provincia, con el potencial que tiene en energía renovable e industria; la conexión con la Alhambra; el desarrollo del Puerto y de la Costa... Y hay muchas cosas que no son grandes obras faraónicas pero que implican mucho dinamismo, como las VAU.

-¿Hace falta más altura de miras en el terreno cultural y turístico?

-En el tema cultural hemos perdido. Mientras Málaga se ponía a hacer convenios con museos internacionales, nosotros no hemos sido capaces de hacer ni el museo de la ciudad. Se nos está pasando el arroz. Necesitamos una oferta complementaria al turista para que se quede en Granada.

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