Granada perdió sólo 37 hectáreas de viñedos pese a la recomendación europea

  • Un total de 10 agricultores solicitan las primeras ayudas de la Organización Común del Mercado para arrancar definitivamente sus plantaciones de vides

La primera edición de la iniciativa europea de subvencionar el arranque definitivo de los viñedos de aquellos agricultores que lo soliciten no ha cuajado en la provincia de Granada.

Sólo diez viticultores se han acogido a dichas ayudas -provenientes de la nueva Organización Común del Mercado-, lo que afectará a un total de 36,89 hectáreas de las 2.781,69 existentes en la provincia, según los datos facilitados por la Junta de Andalucía.

La baja incidencia de la medida se debe, principalmente, a dos factores, según las asociaciones vitivinícolas granadinas. Por un lado, la concesión de las ayudas -que oscilan entre los 5.500 y los 7.500 euros aproximadamente- requiere una serie de formalidades y documentos que no siempre están a disposición de los agricultores. "La OCM exige que se presenten las últimas declaraciones de cosechas y muchos agricultores no las tienen", según explica el presidente de la Asociación de Viticultores y Productores de la Contraviesa-Alpujarra, Juan José Castillo.

Por otro, los cultivos de vides de Granada son bastante nuevos y de una calidad aceptable, así que los propietarios descartan deshacerse de ellos, pues las ayudas al arranque definitivo suponen, bien el cambio de producción, bien la ausencia de cultivo de los terrenos.

De ahí que la mayoría de los vitivinicultores que optan a las subvenciones sean dueños de superficies "inviables, antiguas o de variedades que no sea rentables tenerlas", apunta el presidente de la Asociación de Bodegueros y Viticultores Granada Suroeste, Horacio Calvente. "Los más interesados son los propietarios que están a punto de jubilarse, ya que pueden cobrar el dinero de la ayuda y retirarse", añade el representante de la Alpujarra y Contraviesa.

Ahora bien, aunque los vitivinícolas comprenden que la iniciativa europea puede resultar beneficiosa para los agricultores, critican la medida porque supone una merma del terreno destinado al cultivo de la uva. "No nos interesa que los propietarios arranquen las viñas porque reducen la superficie vitivinícola", alega Castillo.

Además, como las plantaciones de vides necesitan tener un derecho -sin el cual no se puede cultivar la uva-, el arranque definitivo conlleva generalmente una venta de esta facultad, que puede ser comprada por agricultores de otras provincias españolas, aumentando la competencia del mercado granadino. "Yo tengo que estar solicitando derechos de plantación para aumentar mi producción, mientras que la OCM concede ayudas para arrancar los viñedos", denuncia Calvente, quien apuesta por la liberalización del mercado del vino.

Pero, junto a estas subvenciones para el arranque definitivo, los agricultores granadinos cuentan con otras ayudas con derechos de replantación, tendentes a la mejora del producto. Dentro de éstas, más de 19 hectáreas de cultivo pasarán por este proceso de reestructuración. Esta medida, según Castillo, servirá, por ejemplo, para ordenar las distintas variedades cultivadas en la Alpujarra y la Contraviesa, que actualmente se encuentran mezcladas. No obstante, Calvente advierte de que para que el negocio prospere no basta con plantar viñedos rentables, sino que antes de esto es imprescindible contar con una cartera de clientes que aseguren su posterior venta.

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