Granada a través del agua

  • Emasagra edita documentos sobre el Tribunal del Agua, uno de los dos juzgados privativos del país que mediaba en los conflictos por la distribución de este bien

En sus fuentes, acequias, aljibes y ríos... Granada es una ciudad de agua. El quinto elemento ha impregnado a calles y gentes de la ciudad desde tiempos inmemorables y ha sido objeto de conflictos que hace quinientos años dejaban evidencia de la riqueza que suponía su control. Fue precisamente por los conflictos que la gestión y la distribución del agua generaba entre moriscos y cristianos, la razón por la que el 2 de octubre de 1501 los Reyes Católicos crean el Tribunal de las Aguas de Granada, el único juzgado privativo junto con el Tribunal de Valencia que gestionaba las situaciones problemáticas que se generaban en la ciudad. Que no eran pocas.

Los sistemas de riego, la distribución de aguas, las propiedades de tierras, las canalizaciones o las acometidas fueron realidades que enfrentaron en su momento a dos culturas y que quedaron reflejadas en los documentos del órgano judicial. Ahora, 500 años después salen a la luz gracias a la Carpeta del Agua elaborada por la fundación de Emasagra con motivo de las postrimerías de su veinticinco aniversario.

La directora del Archivo Histórico Municipal, Margarita Jiménez, explicó ayer que los documentos conservados en el archivo son prueba del protagonismo que ha tenido el agua en la ciudad y son testimonio sobre las eternas rivalidades entre sus consumidores. "Forman verdaderas reliquias que recorren la historia granadina y que se encuentran al alcance de todos aquellos que quieran conocer la historia de Granada a través del agua".

Pero la valía de estos dibujos y textos no sólo radican en el conocimiento histórico de la época y las relaciones entre moros y cristianos, sino que, tal y como apuntó la directora, son piezas de gran utilidad para los estudios urbanísticos, de agricultura, climatológicos, de usos industriales y etnológicos. Los dibujos que recoge la Carpeta del Agua y que forman parte del fondo del Tribunal de las Aguas corresponden a distintas épocas, según Jiménez, quien ha atribuido la impresión de los mismos a Gregorio Molina y la pintura aguada a Pedro García Arias.

De tal manera que, hasta que la reforma judicial hizo desaparecer el tribunal granadino, su fondo fue recopilando historias como la reforma del sistema de riegos y distribución nueva de aguas de la época nazarí al cristiano. O el papel que tuvieron personajes como el primer administrador de aguas, Diego de Padilla y sus tenientes -ayudantes que visitaban las acequias y edificios de aguas -para controlar la gestión administrativa de las Aguas en Granada, la Vega y los pueblos. Historia viva de la ciudad que aún resuena en los canales que se mantienen vivos en los rincones granadinos.

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