Instalaciones solares y fogones, pasaporte a la inserción social

Están privados de libertad pero eso no significa que vean la vida pasar sin ton ni son. Un grupo de 28 alumnos -20 hombres y 8 mujeres- internos en tercer grado en el centro penitenciario de Albolote participan desde hace unos meses en dos cursos de formación con el único objetivo de tener un porvenir cuando salgan del penal. Ese porvenir es el primer paso para una inserción social plena que nunca se les plantea fácil por su condición de ex reclusos.

La formación que se imparte en los centros del Imfe de la Zona Norte se realiza gracias al convenio firmado por el Ayuntamiento, el CIS y La Caixa. El acuerdo económico, que a nivel nacional asciende a 20 millones, ha beneficiado a más de 4.700 reclusos y en el caso de Granada a dos grupos, uno dedicado al montaje y mantenimiento de instalaciones solares térmicas y otro de operaciones básicas de catering.

Los participantes reciben clases teórico-prácticas por las que obtienen una titulación que se convierte en una herramienta básica para su salida al mercado laboral o por lo menos eso esperan los participantes, como es el caso de Mario. El joven es uno de los alumnos del curso de catering y se muestra más que satisfecho de la formación que está recibiendo. A la par que cocinaba unos dulces de leche frita contaba que él había trabajado de camarero por lo que tenía una noción del mundo de la hostelería y la restauración "pero nada comparable con lo que sé ahora". Mario ha conseguido moverse con soltura no sólo entre las mesas de una terraza sino entre los fogones y los cacharros de cocina. Al igual que él sus compañeras, Mercedes y Sebastiana no ocultaban su satisfacción al ser de las elegidas para asistir a estas clases. "Lo más importante para mí es que estoy aprendiendo una profesión que me gusta, me encanta la cocina y mi ilusión es cuando salga de aquí encontrar un trabajo en algún restaurante y sacar adelante a mi familia", contaba risueña Sebastiana.

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