La Interpol detiene al jamonero de Trevélez en la República Dominicana

  • La Guardia Civil indicó hace dos semanas a la policía dominicana el lugar exacto donde se ocultaba Antonio Herrera · El presunto estafador, que vivía en un hotel, comparece hoy ante el juez de Órgiva

Este miércoles en Santo Domingo, en el corazón del Caribe, agentes de paisano de la policía dominicana ponían fin al periplo del prófugo más celebre de la reciente historia criminal de Granada. Antonio Herrera, conocido como el jamonero de Trevélez, gerente de Jamones Fernando, imputado por una estafa de unos 25 millones de euros a unos 300 pequeños inversores de la Alpujarra mediante un arriesgado procedimiento empresarial, fue localizado hace dos semanas en Santo Domingo tras laboriosas gestiones de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Granada. Entonces, según informaron a Granada Hoy fuentes de la investigación, el juez de Órgiva encargado del caso, con la confirmación policial desde la isla caribeña, añadió a la requisitoria internacional de búsqueda una orden de detención que fue tramitada a través de Interpol.

Antonio Herrera, de 50 años, casado y padre de dos hijos, se hospedaba en un hotel de Santo Domingo. La Guardia Civil, a través de la verificación de múltiples informaciones que indicaban su probable paradero, ya había restringido hace un año su búsqueda a la República Dominicana; en los primeros días de diciembre indicaron a la policía dominicana "el lugar exacto" donde podían proceder a la detención del jamonero de Trevélez.

Las comprobaciones sobre el terreno de Interpol y la burocracia dominicana demoraron unos días la ejecución del arresto de Herrera, que se produjo finalmente el 12 de diciembre. El presunto estafador -prometía un beneficio del 16 al 20 por ciento anual y al pago en especie, con jamones, si la empresa no funcionaba- no cambió su aspecto; mantiene su oronda figura y su característica perilla, aunque probablemente sí falseó su identidad para registrarse en el hotel dominicano.

Pocos detalles trascendieron ayer de la vida que desarrolló el jamonero de Trevélez en República Dominicana -donde al menos reside desde finales de 2006-, sobre si vivió exclusivamente con el dinero supuestamente estafado con el arriesgado negocio de los jamones o si se apoyó su tren de vida con otra vía de ingresos.

Antonio Herrera, que en febrero de 2005 explicó en una entrevista clandestina que tuvo que huir por temor a que unos impacientes inversores rusos de Marbella le pegaran "dos tiros" por la demora en recuperar su inversión, desapareció del mapa los últimos días de septiembre de 2004. El negocio se le vino abajo y ante la presión de los inversores de la comarca de la Alpujarra, el jamonero de Trevélez, que antes fue director de una sucursal bancaria, se marchó, y hasta ayer nada más se supo de él.

Voló custodiado por agentes de Interpol, fue entregado a la Policía Nacional de Barajas antes de comparecer ante el juez de guardia de Madrid para formalizar su detención. Posteriormente fue entregado a la Guardia Civil, cuerpo que desarrolló toda la investigación para localizarlo desde Granada, y trasladado en un vehículo-patrulla hasta la comandancia de Almanjáyar, donde llegó a las 20.15 horas e ingresó en los calabozos.

Antonio Herrera comparecerá hoy ante el juez de Instrucción 1 de Órgiva, que ayer citó para la declaración al fiscal y a los representantes de los perjudicados por la presunta estafa. Deberá responder a los delitos de alzamiento de bienes, estafa, contra la hacienda pública y otro de apropiación indebida.

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