¿Quién es Isidoro Máiquez?

  • Fue el mejor actor español desde 1791 a 1820. Perseguido por liberal y afrancesado, murió en Granada en 1820. Revolucionó el teatro con la implantación de un nuevo reglamento.Goya dedicó más de un retrato a este profesional del teatro · Formó parte de numerosas compañías de la época y, aunque sus inicios fueron difíciles, hasta Moratín dijo de él que era un "inimitable actor"

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EN abril se inauguró un magnífico teatro en Granada al que se bautizó con el nombre de Isidoro Máiquez. Preguntando a la gente quién es ese buen señor compruebo que muy pocos lo localizan y poquísimos saben simplemente que era un actor y que fue desterrado a Granada, donde murió. El recuerdo que de él queda es un columna conmemorativa en la Plaza del Padre Suárez. Algo es algo.

Isidoro Máiquez nació en Cartagena en 1768 y murió en Granada el 18 de marzo de 1820 a los 52 años de edad. Dicen sus biógrafos que era alto y bien parecido; ojos negros, trato afable, aire noble y dotado de talento y genio. La banda que rodea el fuste de la columna de su sencillo monumento lleva la leyenda "a la gloria del genio".

Tuvo en sus comienzos como actor muy mala suerte, pues raro era el teatro en el que no le pitaban. Cuenta él mismo que representando en Toledo El Triunfo del Ave María en el papel del moro Tarfe, fue tal la pitada del público que salió huyendo del teatro y hasta de Toledo vestido de moro, y así se presentó en Madrid. La misma suerte tuvo en su matrimonio con la también actriz Antonia Prados. Las desavenencias conyugales eran continuas.

Sin embargo, con el tiempo y su enorme tenacidad, acabaría siendo el actor más importante de ese periodo de entre siglos que va desde 1791 a 1820. Máiquez fue capaz de representar todo tipo de registros desde el cómico al trágico con una sorprendente naturalidad. Tenía la misma facilidad para hacer reír que para hacer llorar. Su voz muy original, aunque no bonita, sus modulaciones, sus pausas y silencios, la especial entonación y su hábil gesticulación en los escenarios cautivaron a los espectadores y fueron objeto de numerosas alabanzas.

El mismo Goya le dedicó más de un retrato. Y es que en París había recibido las enseñanzas del célebre actor y director de teatro François-Joseph Talma, amigo y admirado de Napoleón, el cual llego a decir que Máiquez representaba el mejor Otelo que había visto jamás. Mesonero Romanos dijo que nadie como él sabía imitar los personajes, y Moratín lo califica como "inimitable actor". Cuando en la tragedia francesa Oscar, estrenada en Madrid en 1811 representó el papel de loco, causó en el público tal sensación que muchos creyeron que estaba loco de verdad.

La censura de Fernando VII

En el periodo que va entre 1791 y 1820 las actuaciones de Máiquez se cuentan por centenares. Formó parte de numerosas compañías -la de Manuel Martínez, la de Caños del Peral, la del Príncipe, la Cruz etc.- representando sainetes, óperas, comedias, tragedias, teatro clásico. Pero sus papeles más relevantes los consiguió en Otelo, Oscar, Pelayo y Fenelón.

Su vida se vio muy alterada por las censuras impuestas por el régimen absolutista de Fernando VII. Máiquez fue perseguido por su talante liberal y tachado de afrancesado. Esto le costó numerosas disputas con el gobierno, cierres de sus teatros y suspensiones de algunas actuaciones. En enero de 1804 el Diario de Madrid envió una nota prohibiendo las representaciones de la Compañía de los Caños (la de Máiquez) porque sus obras "atentan contra las disposiciones públicas y contra las personalidades". Esto le costó otros tantos exilios: el primero fue a Francia. Había tomado parte en los sucesos del dos de mayo, pero José Bonaparte lo perdonó y lo devolvió a Madrid. Luego lo mandaron a Zaragoza y por último a Ciudad Real. Dado que el clima de esta ciudad no le convenía, solicitó venir a Granada, pero al mes de estar aquí murió pobre, delirando y recitando.

El reglamento y las reformas escénicas que trató de establecer marcaron un nuevo hito en la historia del teatro. Hoy se le recuerda en Cartagena porque en la Glorieta de San Francisco el escultor Ortells le dedicó un excelente monumento. Y en Granada gracias al nombre del recién abierto Teatro CajaGranada en el Centro Cultural Memoria de Andalucía.

El próximo teatro que se abra en la ciudad tal vez lleve el nombre de Martín Recuerda.

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