La Junta decidirá el destino de los profesores de Religión

  • La Consejería de Educación creará una bolsa de trabajo donde se tendrá en cuenta la experiencia como factor fundamental para dar clases en un instituto

A partir de ahora la Junta será la que decida el destino de los profesores de Religión, una competencia que ostenta hasta el momento el ordinario diocesano, un organismo de la Iglesia encargado de elegir a los docentes que impartirán la asignatura de Religión Católica en los centros educativos. Esta facultad la matendrá, aunque no la de la administración, que pasa a manos de la Consejería de Educación, una transferencia que los sindicatos venían reclamando desde hace años.

Este cambio viene recogido en un proyecto de orden que regula la cobertura de puestos vacantes de profesorado de Religión Católica en los centros de enseñanza secundaria, ya que los de Infantil y Primaria competen al Ministerio de Educación. En este borrador también se establecen las bases para la confección de las listas provinciales para estos docentes, que trabajan en la categoría de la borales, y no de funcionarios, como el resto del profesorado.

Por tanto, una vez que se aprube la orden, la Iglesia seguirá decidiendo quién es apto para impartir la asignatura de Religión -en función de un perfil específico- pero los institutos en los que desarrollará su labor docente será cuestión de la Junta. El profesor de Religión que cuente con el visto bueno del ordinario diocesano entrará a formar parte de una bolsa de trabajo, en la que se ordenará en base a una baremación elaborada por la Educación.

El factor que otorga mayor puntuación es la experiencia y los conocimientos en otras áreas a la Religión. En caso de empate, la prestación de servicios en la comunidad educativa será preferente. Este criterio es similar al establecido en las bolsas de trabajo de los interinos y que cambiará a partir de 2011. Por más de seis meses de trabajo los aspirantes tendrán un punto. Los otros aspectos que también otorgan puntuación es la titulación en otras materias y otros tipos de conocimientos. En cada Delegación Provincial de Educación existirá un listado, donde figure ordenado el profesaro de religión católica según la puntuación obtenida por este baremo.

Una de las mejoras que consigue el profesorado de Religión con el nuevo decreto es la relación laboral "por tiempo indefinido" que mantendrán con la Administración autonómica. Según Francisco Hidalgo, representante sindical de CSI-CSIF -uno de los sindicatos que más ha encabezado la lucha por la mejora laboral de estos docentes- con esta "nueva categoría" se consigue mayor estabilidad laboral entre los profesores de Religión, "aunque sigan sin ser funcionarios".

En Andalucía hay 860 profesores de Religión, de los que 150 se encuentran impartiendo esta asignatura en los institutos sevillanos, ya sea en Secundaria o Bachillerato. Ahora, los sindicatos esperan que con este decreto exista mayor "transparencia y objetividad" a la hora de asignar el destino y de cesar a los docentes de esta función, lo que sigue en manos de la Iglesia, aunque la Junta obligará a que se presenten "argumentos razonables" para que dejan de dar clases.

A pesar de estas mejoras, el borrador no recoge otras reclamaciones sindicales como que la administración corra con los gastos del desplazamiento entre los diversos institutos donde un profesor enseña Religión y que este tiempo entre a formar parte del horario lectivo.

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