Líneas aéreas de bajo coste, pero de alta rentabilidad para Granada

  • El informe de la Sociedad de Estudios Económicos de Andalucía (Eseca) constataba que, gracias a la irrupción de los vuelos baratos, nunca antes el sector turístico había experimentado tal crecimiento

La polémica desatada por la renuncia del Ayuntamiento de Granada a participar en el consorcio para mantener los vuelos de bajo coste obliga a desempolvar el único estudio que hasta la fecha se ha realizado sobre el impacto económico de las líneas aéreas en Granada y su provincia.

La Sociedad de Estudios Económicos de Andalucía, Eseca, se encargó de elaborar dicho estudio sobre los datos obtenidos en 2005. Se extraía como conclusión que nunca hasta entonces el sector turístico había generado más riqueza y empleo gracias, en buena parte, a los más de 117.000 turistas británicos que llegaron con Ryanair y Monarch desde Londres y Liverpool.

Un dato llamaba entonces la atención: por cada euro que se invirtió en promoción turística a través de las aerolíneas baratas se obtuvo un retorno a la economía de 81,2 euros en forma de Valor Añadido Bruto (VAB) en el entorno próximo a la provincia. Más allá del resultado del estudio de una de las sociedades con mayor rigor de Andalucía, con frecuencia se olvida que para los granadinos los vuelos han supuesto un salto cualitativo, ya que se le brinda la posibilidad de viajar a otras ciudades europeas a un precio más o menos asequible. Londres, Liverpool, Frankfurt, París, Roma, Milán o Nottingham son algunas de las ofertas internacionales, además de Madrid, Barcelona y Gerona como rutas nacionales.

Si extrapolamos el dato anterior de inversión al presupuesto que se destinará en 2008, casi 1,5 millones de euros -de los que el 20 por ciento correspondía aportar a la capital- el retorno a la economía granadina superaría los 121 millones de euros.

Desde otra perspectiva, el citado informe precisaba que por cada pasajero que llegaba a Granada en estas compañías se obtenía un VAB en el conjunto de la economía granadina de 250 euros.

El estudio dibujaba unas previsiones conservadoras para los próximos años en las que contemplaba ya entonces la posibilidad de que se cancelara algún vuelo -el de Londres con Monarch dejó de operar en noviembre- y también que se abrieran nuevas rutas con otras compañías como así ha sido. En aquel informe, las previsiones para 2006 eran de 276.176 viajeros, para 2007 de 500.000 y para 2008 de 900.000.

Los datos facilitados por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) entre el 7 de febrero de 2005 -fecha en la que se inauguró el primer vuelo a Londres con Ryanair- y el 31 de octubre de 2007, detallan que el número de pasajeros que viajaron con Ryanair y Monarch fue de 717.585. A esta cifra hay que sumar los pasajeros de Vueling, Spanair y Transavia que a fecha de hoy no han facilitado datos.

Con independencia de que se hayan cubierto las expectativas que en su día se marcó la Diputación de Granada, pocos se atreven a poner en duda la inversión destinada a vuelos baratos -en concepto de publicidad puesto que la UE prohíbe subvenciones directas a aerolíneas-. Sólo parece decidido a retirarse el gobierno de José Torres Hurtado (PP), preocupado ahora por la "competencia desleal" entre aerolíneas.

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