"Llegó con la Fiscalía maltrecha"

  • El fiscal jefe del TSJA, Jesús García Calderón, que ocupó el cargo tras el asesinato a manos de ETA de Luis Portero, recibió la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort, la mayor distinción para un jurista

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Augusto Méndez de Lugo, tomó la palabra. Recordó, hace "seis años y medio" cuando Jesús García Calderón ocupó el cargo de fiscal jefe del TSJA. "Llegó en un momento en el que la Fiscalía se encontraba maltrecha", rememoró Méndez de Lugo, tras el asesinato, a manos de terroristas de ETA, de Luis Portero. Por ello, explicó el magistrado, era "difícil entrar con la carga de suceder a esa persona y de tomar las riendas y dictar las directrices de la Fiscalía".

La labor desarrollada desde entonces mereció ayer que García Calderón recibiese, de manos del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort. El acto, además, mereció que ayer se celebrase, por primera vez en Granada, la reunión del Consejo de Fiscales.

Además de la distinción, el fiscal jefe también recibió las palabras de cariño de la consejera de Justicia, María José López, del propio fiscal jefe y de Augusto Méndez de Lugo. El presidente del TSJA aseguró que la labor de rehacer la Fiscalía fue realizada "de una manera extraordinariamente hábil y humana" por el ayer homenajeado. Las palabras de Méndez de Lugo, aseguró, eran en nombre de todos los jueces de Andalucía.

Antes, María José López había alabado el papel que juega García Calderón "no sólo como consejera, sino también como ciudadana admirada de su profesionalidad y personalidad". López defendió al fiscal jefe como "un enérgico defensor de los derechos fundamentales y los derechos humanos", al tiempo que lo definió como "exquisito en su formación jurídica".

Y entonces, tomó la palabra el homenajeado. "La altura de las togas que toman asiento en el pleno me causa turbación", dijo un emocionado García Calderón. Tocó el turno de los agradecimientos a los que había propiciado la distinción recibida. Y al edificio, a la Chancillería que "nació prácticamente cuando nació España". "En el mundo no hay tribunal que haya ejercido durante más de 500 años de forma ininterrumpida", explicó el fiscal, que aseguró que "aquí empieza a vivir el Estado".

Acto seguido, recordó la "angustia" a la hora de abordar la labor que se le encomendó, la preocupación "por no estar a la altura de las circunstancias" y no poder asumir al cargo con "la suficiente rigurosidad y entereza". Sin embargo, aseguró, el hecho de tener colgada la distinción hace que "pueda tranquilizar un poco a mi conciencia". También dedicó el fiscal unas palabras a su familia, madre, mujer e hijos.

El momento que le ha tocado asumir sus responsabilidades es, explicó, "histórico", con la reforma del estatuto del Ministerio Fiscal. Lo que refrendó el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, cuando llegó su turno de palabra. Esa reforma implicará que García Calderón pase de ser fiscal jefe a fiscal superior. O lo que es lo mismo, "tendrá la tarea de dirigir la coordinación del Ministerio Fiscal en toda Andalucía".

Conde-Pumpido también aseguró que la "sensación de saber que la institución está en manos de personas responsables hace que pueda dormir un poco más tranquilo", al tiempo que aseguró que la relación entre la Fiscalía General del Estado y la del TSJA funciona como una "máquina de precisión".

Cuando se levantó la sesión, García Calderón vistió su mejor sonrisa. Saludó a las autoridades -alcalde, subdelegado, presidente de Diputación, rector- y recorrió un pasillo de la Chancillería estrechando manos.

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