El Materno vigila a niños diabéticos en sus casas a través de la telemedicina

  • Ya hay cinco menores incluidos en el plan y se espera que en junio se vigile así a los 50 que ven los endocrinos del centro

La diabetes infantil (tipo I) crece un 3% anual y hasta el 6% en la franja de edad de 0 a 5 años, según los estudios más recientes sobre esta enfermedad. Y no se sabe por qué. Además, la tipo II está apareciendo a edades más tempranas. Si antes era en mayores de 20 años ahora baja hasta los 12. En este caso, se culpa a los hábitos de vida, a la obesidad, el aumento de la incidencia de la enfermedad, del a que mañana se celebra el Día Mundial, dedicado a la versión infantil de la patología.

En el Materno Infantil realizan el seguimiento a 50 niños con diabetes tipo I de la provincia. En Andalucía se calcula que hay 1.800 menores de 14 años con esta enfermedad. Y cada año se detectan 285 casos nuevos de esta enfermedad, que puede aparecer en cualquier momento de la vida.

Por su incidencia, las características de la enfermedad -crónica y aún incurable- y la tipología del paciente, los avances en su control son muchos. Todos dirigidos a mejorar la calidad de vida del niño. Y en el Materno tienen desde hace un mes un sistema de control novedoso, basado en la telemedicina. Se trata del proyecto Emminens Conecta, de Roche, que permite evitar desplazamientos al médico y llevar un control específico.

Según el pediatra endocrino del Materno Raúl Hoyos, a la familia se le entrega un glucómetro para medir el nivel de azúcar en sangre y un sensor de infrarrojos. Así, el glucómetro, que guarda hasta 300 entradas, emite al sensor de infrarrojos la información y éste a través de un puerto USB los vuelca en un ordenador. Estos datos se envían al médico semanalmente y se evita así el desplazamiento consiguiendo también contar con más entradas de datos (se realizan unos 8 o 10 controles diarios). Además, se pueden mandar mensajes por e-mail al doctor sin necesidad de tener cita. Sólo hace falta tener un ordenador e internet.

"Comenzamos en octubre y ha tenemos a cinco niños controlados así, pero para junio o julio queremos vigilar de esta forma a todos los niños que seguimos en las dos consultas, unos 50", explica Hoyos.

Con estos datos se sacarán también conclusiones sobre calidad de vida en niños diabéticos. Además, el sistema da más tranquilidad a los padres, que pueden contactar directamente con el médico cuando lo necesitan.

Pero los avances en la enfermedad continúan. Uno de los inconvenientes son los pinchazos de insulina, hasta cinco al día. Para evitarlos están unos sistemas de infusión continua, que liberan la insulina necesaria a través de un catéter que se introduce por la piel del menor. "Lo bueno es que libera la insulina que hace falta en cada momento pero hay pocos estudios y aquí no las ponemos aún, lo estamos estudiando. Además, el niño y los padres tienen que conocer bien la enfermedad, estar implicados y ser constantes. Se aconseja más en lactantes para que se acostumbren ya cuando sean mayores", asegura Hoyos. Su implantación es más común en adultos.

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