Meriendas y magia para pequeños feriantes

  • La caseta municipal ofrece todos los días desde las 19:00 horas productos saludables para los niños · Se repartirán 1.500 durante toda la semana de Corpus

La feria es para muchos sinónimo de magia, especialmente para los niños, que tienen la suerte y la virtud de poder transformarlo casi todo en un juego. Seguramente pensando en esas ganas de diversión de las que siempre están repletos los más pequeños, en la caseta municipal se organizan este año, como ya se ha hecho en otras ocasiones, espectáculos de magia. Sobre el escenario el mago hace surgir las sonrisas en el público infantil que se entusiasma con cada truco y mira con cara de asombro a su compañero de asiento con cada uno de los objetos que aparecen o desaparecen sin que ellos sepan muy bien cómo.

Las siete de la tarde es la hora en la que comienza la acción sobre el escenario, pero además es el momento para que los mismos niños que atienden al espectáculo puedan al mismo tiempo tomar su merienda. A ellas no termina de convencerles la posibilidad de perder el carmín de labios al beber el batido pero cuando el hambre aprieta el olor del bocadillo de jamón les resulta irresistible. Con la colaboración de Puleva y Mariscal, los niños reciben un menú saludable para afrontar la jornada festiva y recuperar fuerzas tras horas danzando entre albero, columpios, tómbolas y casetas y llevando a los padres de aquí para allá. El objetivo de esta acción es, además de un tentempié para los pequeños, concienciarles de alguna manera en la importancia de una alimentación saludable de cara a su futuro.

Así desde la feria, lugar de excesos por excelencia, se da cabida a un espacio de educación alimentaria. Dentro de las más de doscientas meriendas que se reparten diariamente (unas 1.500 en total, durante la semana de feria) entre los pequeños feriantes hay además de un batido y un bocadillo de jamón serrano, un decálogo saludable en el que se dan algunas nociones para llevar una alimentación adecuada. Es evidente que a los destinatarios de la comida el papelito amarillo no les resulta muy atractivo, pero sí puede ser una información útil para sus padres. Además, junto a lo meramente informativo hay también algunos pasatiempos para los niños, para que aprendan jugando.

Los padres, pacientes y acompañantes, que han pasado ya la edad de jugar en el patio, pueden disfrutar del espectáculo de magia, pero los bocadillos y batidos les quedarán vetados, aunque seguro que a más de uno no le importaría volver unos años atrás para degustar una de esas meriendas y habrá quien aproveche la falta de apetito del niño.

Flamencos y flamencas en tamaño reducido apuran rápido los alimentos, dejan la caja sobre alguna de las mesas y buscan asiento frente al escenario antes de que comience el espectáculo. Allí con menos jaleo y tranquilidad, ellos se divierten mientras los padres descansan durante un rato de peticiones, disputas entre hermanos y esa tendencia al aburrimiento que siempre tienen los niños. Todo ello bajo los toldos de la caseta que los refugia en cierto modo del calor asfixiante al que tienen que enfrentarse fuera.

Una vez terminada la comilona y la magia, aún les quedarán fuerzas y ganas para descubrir mucho más en ese recinto que para ellos se hace casi interminable. Cuando llegue la noche cederán el testigo y el protagonismo a otros y entonces las sillas en las que antes sonreían se convertirán en pequeñas camas improvisadas para los que sigan acompañando a sus padres.

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