El acuerdo final desvía el Metro por La Caleta, Renfe y FuentenuevaEl trazado definitivo retoma un diseño de Moratalla propuesto en 2002

El Metro llegará hasta la puerta de la actual estación de ferrocarril. Ya no hará falta construir un intercambiador de pasajeros en el Camino de Ronda. Estará en el mismo vestíbulo de la futura estación del AVE. La Junta y el Ayuntamiento acordaron ayer, tras cinco años de dimes y diretes, el tortuoso futuro de la intermodalidad con una modificación sustancial del trazado de la línea 1 a su paso por la capital.

Al final el metropolitano alterará su recorrido por el Camino de Ronda, que abandonará casi antes de iniciarse, a la altura de la nueva rotonda de Villarejo para adentrarse a través de la Avenida de Andalucía hasta la estación de Renfe por la Caleta y la Avenida de la Constitución. Será entonces cuando busque su salida al Camino de Ronda por el campus de Fuentenueva, que atravesará por detrás de la Escuela de Caminos para salir a la calle Severo Ochoa, donde encarará, pero ya bajo tierra, su destino tradicional.

Las consecuencias del acuerdo institucional alcanzadoayer y que se ha gestado tras cinco años de agrias polémicas serán inminentes. Por lo pronto, el alcalde, José Torres Hurtado, anunció durante la presentación del nuevo trazado, que compartió con la delegada del Gobierno, Teresa Jiménez, que las obras de la tercera fase del bulevar de Constitución quedarán paralizadas una vez concluyan los trabajos en los laterales. No en vano, la futura línea discurrirá por el tramo del paseo que aún no se ha completado.

"Como se ha estado trabajando en las aceras, pues no habrá problemas. Ordenaremos que se paren los trabajos en la zona central, que es por donde pasará el Metro", explicó Torres Hurtado. Eso sí, dejó claro que "adecentaremos la zona" hasta en tanto cominecen los trabajos del Metro.

Pero, además, la nueva solución ahorrará al alcalde un tramo del futuro tranvía, ya que entre sus previsiones estaba, según anunció en su día, conectarlo con el Metro a la altura de Villarejo. El intercambiador de pasajeros, en este caso, entre el metropolitano y el tranvía, se situará a la altura del cruce de Dóctor Olóriz con la Avenida de Constitución.

Eso sí, los conocidos 800 metros del anterior trazado afectados por la estación intermodal y que permanecían en el aire a la espera de un acuerdo entre Junta y Ayuntamiento han dado lugar a un nuevo tramo de 1.918 metros, de los que 1.400, aproximadamente, irán en superficie y los 400 restantes, subterráneos. Contarán de cuatro paradas: la primera, en Avenida de Andalucía, otra en La Caleta, la tercera será la intermodal y la última, por detrás de la Escuela de Caminos.

Y una vez superadas las discrepancias políticas, ahora toca el turno de poner en marcha la maquinaria burocrática. El tiempo apremia. La Junta mantuvo ayer que cumplirá los plazos iniciales. En 2011 estará concluido el Metro. Eso, pese a que los trabajos de este tramo, se prolongarán durante dos años. No obstante, la delegada del Gobierno autonómico en Granada garantizó que a finales de 2008 las máquinas ya entrarán en la zona. Ahora los técnicos tienen seis meses para redactar el proyecto, período al que seguriá la licitación y adjudicación del mismo. En total, y según cálculos de Teresa Jiménez, el proceso se prolongará durante todo el próximo año.

Además el acuerdo repercutirá también en el coste de las obras, que costarán 70 millones de euros, 30 menos que lel presupuesto previsto para el anterior. Alguien da más.

Las loas al nuevo trazado fueron constantes por parte de ambos representantes institucionales. Será más económico y además beneficiará a más pasajeros. Y, por si fuese poco, al acuerdo alcanzado ayer también permitirá un intercambiador de pasajeros del Metro con el futuro tranvía en el bulevar de Constitución. Pero la propuesta que los técnicos plantearon en la comisión mixta constituida tras la reunión mantenida por el presidente andaluz y el máximo representante municipal de la capital en julio pasado y donde Manuel Chaves garantizó que una parada del Metro junto a la futura estación del AVE.

En 2002 el gobierno municipal liderado por el socialista José Moratalla planteó un recorrido similar al acordado ayer. Es casi idéntico. Sólo mantiene diferencias en el tramo soterrado, que se iniciaba en la estación de ferrocarril para volver a la superfice en Severo Ochoa, mientras que en este caso el Metro iniciará su andadura soterrada a partir del Hotel Granada Center, Méndez Núñez y por todo el Camino de Ronda.

Para llegar a este acuerdo han hecho falta cinco años, dos comisiones de expertos universitarios, otras tantas reuniones de técnicos de ambas administraciones, la declaración del nuevo transporte como de interés metropolitano y un sinfín de polémicas .

No hubo ayer -"un gran día grande para Granada", resumió la delegada del Gobierno autonómico, Teresa Jiménez-, lugar para los reproches. Todos eran parabienes dado el consenso alcanzado. El alcalde, por haber logrado una solución "más fácil y lógica" para "la intermodalidad", y la Junta por desbloquear un tramo de la línea 1 del Metro que amenazaba con obstaculizar eternamente uno de sus proyectos emblemáticos en la provincia de Granada.

Y es que algo ha cambiado en ambas administraciones. Por lo pronto, baste decir que la concejal de Urbanismo, Isabel Nieto, no ha tenido ningún inconveniente en atender los problemas técnicos expuestos por la Consejería de Obras Públicas para rechazar la propuesta planteada por el gobierno municipal para el intercambiador por la Redonda.

"Nos han explicado la complicación que conllevaría hacer la estación intermodal del Metro antes del AVE en esta zona, donde hay que desviar el Beiro, y nos ha parecido razonable", respondió Torres Hurtado.

Por su parte, la delegada del Gobierno en Granada, Teresa Jiménez, agradeció el "esfuerzo de diálogo y cooperación realizado por eel Ayuntamiento para alcanzar una solución óptima", que permitirá, según dijo, al presidente autonómico "cumplir el compromiso que adquirió en julio pasado con el alcalde de alcanzar un acuerdo sobre la solución final de la intermodalidad".

Y una vez que ya se ha despejado el intercambiador de pasajeros con el Metro, el horizonte de la llegada del AVE a la ciudad parece aún más diáfano. De hecho en la última reunión mantenida por la concejal de Urbanismo, los representantes del Ministerio de Fomento emplazaron la solución final al acuerdo entre Junta y Ayuntamiento sobre la estación "intermodal". No hubo reparo alguno. Ahora habrá que ver si el nuevo espíritu alcanza también a la alta velocidad.

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