El Metro sigue sin trazado en el Zaidín con las máquinas a punto de entrar

  • El Ayuntamiento rechaza de nuevo las tres alternativas de la Junta, que prevé iniciar ese tramo de la obra en marzo

Las máquinas están a la vuelta de la esquina y el entendimiento sigue brillando por su ausencia. El Ayuntamiento de Granada rechazó ayer, de nuevo, los tres trazados propuestos por la Consejería de Obras Públicas de la Junta para la línea del futuro Metro a su paso por la barriada del Zaidín.

Las tres alternativas fueron puestas encima de la mesa en una reunión técnica mantenida ayer por la mañana en el Consistorio y las tres fueron rechazadas porque el gobierno que preside José Torres Hurtado insiste en que el Metro debe soterrarse a su paso por la Avenida de América y la calle Andrés Segovia para volver a emerger en el paseo de Carlos V, algo que la Junta rechaza por varios motivos.

El Ayuntamiento no aportó ningún argumento novedoso. Mantiene el de que cualquier alternativa que no pase por el soterramiento conllevará un colapso de vehículos en la zona, algo que, a su entender, causará un daño irreparable. Por lo demás, volvió a incidir en que el tramo soterrado sería sólo de 200 metros y que merece la pena el coste económico adicional que acarrea.

La Junta, en cambio, sí introdujo un elemento hasta ahora inédito, o casi: si el Metro no discurre por la superficie en ese tramo, será mucho más difícil su posterior conexión con un tranvía hacia el centro, una idea que precisamente se le ocurrió al Ayuntamiento hace años y en la que hasta el momento se ha avanzado bien poco.

Fuentes de la Junta se mostraron pesimistas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo. "El Ayuntamiento está empecinado en su idea y parece muy seguro de que esa batalla le merece la pena", dijo un portavoz, que agregó que ni siquiera cree que los residentes en el Zaidín respalden el soterramiento. "Creemos que la barriada está con nosotros; está claro que a los comerciantes de allí les interesa mucho más un Metro por la superficie, que permita a los usuarios ver sus escaparates, que bajo tierra", insistió.

El asunto se ha convertido en una lucha contra el reloj. Según las previsiones, la obra en ese polémico subtramo debe comenzar aproximadamente dentro de dos semanas. Un retraso ahí podría implicar una demora en el proyecto del Metro en su conjunto, y la Junta ya ha advertido en varias ocasiones -en noviembre lo hizo su presidente, Manuel Chaves- que no aceptaría eso último, porque quiere que el también llamado tren ligero esté operativo a lo largo del año 2012 en todos sus tramos, entre Albolote y Armilla.

Dadas las circunstancias, el acuerdo entre las partes en litigio parece improbable en tan corto espacio de tiempo. De no alcanzarse, la Consejería de Obras Públicas sería la encargada de decidir qué camino se sigue, si el de alterar el planeamiento global de la obra para dar más tiempo a la negociación, o si el de mantener lo todo tal y como estaba programado, lo que muy probablemente -lo contrario sería toda una sorpresa- generaría una airada protesta desde el Consistorio.

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