El Palacio de Congresos activa un plan estratégico para ganar dinero en 2016

  • El edificio pretende llegar en 2 años a los 3 millones de facturación anual Para ello tendrá que conseguir 25 congresos al año con 800 inscritos que pernocten al menos tres días

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El recibo de la luz que cada mes llega al Palacio de Congresos de Granada tiene cinco cifras: 25.000 euros al mes en un gigantesco espacio expositivo de 45.000 metros cuadrados. Con estas cifras no es de extrañar que desde hace un par de años las escaleras mecánicas no se pongan en marcha, salvo en honrosas excepciones. Partiendo de que no hay ningún palacio de exposiciones en España que sea económicamente sostenible, el nuevo director ejecutivo del edificio granadino, Raúl Lozano, se ha propuesto que la gestión privada consiga en dos años el más difícil todavía y el Palacio sea rentable en un plazo de dos años. Más les vale si quieren que la concesión a 25 años de la que disfrutan desde el 1 de enero de 2012 no se convierta en una pesada carga que termine hundiendo el negocio.

Para conseguir tan heroico objetivo sería necesario que el Palacio de Congresos de Granada tuviera cada año una facturación de al menos tres millones de euros. Hoy por hoy, los ingresos están en 2,5 millones.

El plan estratégico que ha diseñado Raúl Lozano, junto al nuevo equipo, estima que si cada año se consiguen 25 congresos de unos 800 participantes cada uno y con una estancia media de tres días, el Palacio de Congresos de Granada conseguirá su objetivo. Las cuentas tienen algunos flecos. El 80% de los ingresos del edificio proceden de los congresos, luego ¿de dónde saldría el 20% de los ingresos restantes? De las actividades de ocio complementarias que se pueden desarrollar en las envidiables salas del edificio. "Vamos a convertirnos en referencia escénica, cultural y creativa de la ciudad; para ello contamos con un espacio céntrico, muy bien situado y en una ciudad en la que los artistas responden", apunta el director del Palacio de Congresos, Raúl Lozano.

Aunque la ampliación de las instalaciones ha quedado totalmente descartada, ahora el reto es utilizar al máximo los espacios disponibles. Tres son los focos económicos en los que se va a apoyar el nuevo plan estratégico para alcanzar esa facturación de tres millones de euros. De un lado la sala Falla (con 550 plazas), de otro la sala Lorca (con más de 2.000), se convertirán en espacios teatrales. En el caso de la sala Falla, el proyecto es bastante más viable; de hecho en un par de meses será una realidad. Se va a hacer una cámara negra que permita hacer escenificaciones teatrales dentro y se colocará un suelo y un techo técnico.

Los planes para la sala Lorca pasan por convertirla en una pequeña ópera, sobre todo después de que la capital abandonara hace años aquel diseño de Kengo Kuma llamado a construir un espacio escénico al lado del edificio Forum. "Para hacer esta inversión necesitaríamos algo de ayuda. Habría que dotarla de más altura, de más fondo y de una escénica (conjunto de máquinas y motores) que harían posible que Granada tuviera una pequeña ópera", relata entusiasmado el director del Palacio de Congresos.

El tercer foco de ingresos es el anfiteatro y la terraza, un lugar que el nuevo equipo directivo pretende cubrir para que se pueda utilizar con programación permanente durante todo el año, y no solo en verano. De esta forma, el anfiteatro podría ser sede del teatro musical en Granada. "Nuestra ciudad tiene la mejor compañía de teatro musical de todo el país y es una referencia en toda Europa. Tenemos el mejor cabarette de este país representado en Lavi e bel y estamos dejando perder el teatro infantil y de títeres, una herencia lorquiana que debería estar funcionando ahí", añade Lozano.

Esta tercera pata, capaz de generar suculentos ingresos para el Palacio, lleva algún tiempo cojeando, y es que después de un año de trámites el Ayuntamiento todavía no se ha pronunciado sobre la licencia necesaria para cubrir este espacio. "Lo único que pedimos es un compromiso de las instituciones para que nos dejen hacer. Tenemos el proyecto pero llevamos un año esperando a que nos autoricen para salir adelante. Somos una empresa privada y tenemos soberanía de decisión, pero estamos sujetos por un contrato de concesión y debe verlo la comisión de seguimiento del consorcio, formado por la Junta y el Ayuntamiento", explica Lozano, quien se ha propuesto que el Palacio tenga vida los 365 días y no sólo 80, como ocurre ahora.

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