Peceras para las pescaderías

  • El Ayuntamiento revestirá de cristaleras dos puestos del mercado de San Agustín para cambiar su orientación y evitar que esta actividad se mezcle con otras nuevas

La remodelación del céntrico mercado de San Agustín convertirá en peceras dos pescaderías del enclave comercial merced a un plan que pretende impulsar el futuro de los establecimientos. La idea es cerrar con cristaleras los dos puestos del mercado situados en las esquinas de la calle principal para cambiar su orientación, cerrando su mostrador en el pasillo central y abriéndolo en el lateral.

En su proyecto de dinamización del mercado de San Agustín, el Ayuntamiento de Granada contempla dejar dicho pasillo central (del puesto 17 al 48) para nuevas actividades: floristerías, droguerías o tiendas de telefonía móvil, pero estas actividades no son compatibles con la actividad de los pescaderos, de ahí la necesidad de reubicar tres de los puestos de pescados de la zona.

De esta forma quedarán seis puestos vacíos en la calle principal que saldrán a concurso con la intención de introducir en este espacio comercial nuevas actividades que, eso sí, no supongan competencia para los puestos ya establecidos. La idea ha entusiasmado a los comerciantes, que llevan varios años esperando que se ponga en marcha este proyecto y que comiencen las obras. Los trabajos no se prolongarán durante más de cinco días pero todavía no tienen fecha de inicio.

"Queremos un compromiso del Ayuntamiento por escrito para que los comerciantes sepamos cuándo van a empezar las obras y ponernos de acuerdo para que afecten lo menos posible a nuestra actividad comercial", declaró el presidente de los comerciantes del mercado de San Agustín, José Carlos Rodríguez.

El proyecto de rehabilitación del mercado de San Agustín -con un presupuesto superior a los 13.000 euros- ya ha pasado por la junta de gobierno local del Ayuntamiento, por lo que los comerciantes no se explican a qué se debe el retraso en las obras. "Después de varios años de reivindicaciones los comerciantes estamos deseando ver algo tangible, que se materialice ya el proyecto", manifestó el presidente de los comerciantes, José Carlos Rodríguez.

El proyecto de revitalización del mercado de San Agustín ha tenido que sortear diversos avatares. El último, a finales de 2007, cuando la negativa de un pescadero a mover su instalación unos metros dejó en punto muerto el trabajo de varios años para poner en marcha el plan de dinamización del céntrico mercado.

Los tres comercios afectados apenas tenían que moverse unos metros hasta otra calle aledaña para evitar que se mezclaran actividades muy dispares. Dos de los puestos implicados dieron su consentimiento, pero el tercero se negó bajo cualquier concepto a desplazarse de su ubicación original. La negativa del pescadero volvió a dejar en el aire el futuro del mercado de San Agustín.

Entonces, el Ayuntamiento alegó que debía disponer del consentimiento de todos y cada uno de los propietarios para llevar a cabo cualquier modificación. Sin embargo el Consistorio no tardó en verificar su potestad para llevar a cabo la remodelación contando simplemente con el beneplácito de la mayoría de los comerciantes, que no entendían cómo los compañeros se negaban a apoyar una idea tendente a relanzar el mercado. Desde entonces han pasado cinco meses.

Ahora, los comerciantes temen que el elevado coste al que ha salido a concurso el último puesto del mercado (cerca de 40.000 euros) suponga una traba a la hora de dar vida al enclave comercial ya que las personas interesadas se echarán atrás ante la imposibilidad de hacer frente a un desembolso tan elevado. De momento hay más de diez puestos vacíos esperando que la iniciativa particular les dé utilidad.

"Ojalá estuviera el proyecto en marcha antes de que termine el año, si se cumpliera esta fecha nos daríamos por satisfechos", exclaman los comerciantes del mercado mientras le piden al Ayuntamiento que tenga en cuenta las carencias que presenta la céntrica instalación.

La continua presencia de indigentes a las puertas del mercado es una de las principales quejas de los comerciantes que reclaman una mayor vigilancia policial de la zona para mejorar la imagen del mercado.

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