El Plan de Ordenación del Litoral no afectará a los proyectos aprobados

  • La Junta informará a los ayuntamientos sobre las nuevas restricciones que incluye este plan, pendiente de aprobación, para que no concedan nuevas licencias de viviendas en los primeros 500 metros de playa

Los municipios de la costa granadina que tengan en mente grandes proyectos urbanísticos para sus terrenos en primera línea de costa, deberán ir cambiando de planes.

El Plan de Ordenación del Levante Almeriense es el primero que recoge una medida que se aplicará al resto de planes litorales pendientes de aprobación, que impide construir viviendas en una franja de 500 metros desde la línea marítima. Sí podrán proyectarse equipamientos terciarios y dotacionales, aunque no podrán ubicarse a menos de 200 metros del mar.

La Junta de Andalucía ha decidido dar un nuevo paso en la protección del litoral de la comunidad autónoma, estableciendo la prohibición de realizar cualquier tipo de construcción en una franja de 200 metros, duplicando así la zona de servidumbre de 100 metros contemplada en la Ley de Costas estatal, y que desde el año 2002 estaba recogida también en la LOUA (Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía).

Además, se fija un segundo nivel de protección de entre 200 y 500 metros, en los que la construcción se verá limitada a equipamientos y algunos establecimientos hoteleros, pero nunca a viviendas.

Hasta el momento, la normativa permitía que, en el caso de un hotel de nueva construcción, su edificación no podía situarse dentro de la franja de 100 metros desde la línea de costa, aunque sí sus instalaciones complementarias, tales como piscinas, zonas verdes o áreas deportivas.

A partir de ahora, esa franja se extiende hasta los 200 metros. Lo mismo ocurre con los complejos residenciales, aunque en este caso el límite se extiende hasta el medio kilómetro.

Estas medidas ya están vigentes en el Plan de Ordenación Territorial del Levante Almeriense, aprobado por el Consejo de Gobierno a comienzos de este mes, aunque también se aplicarán a todos los planes litorales que aún no estén aprobados, entre ellos el de la costa de Granada.

Según informó la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta, la medida afecta "a suelos no urbanizables, o urbanizables sin instrumentos de desarrollo urbanístico aprobado".

Esto significa que, por ejemplo, si un plan parcial aún no está desarrollado pero sí aprobado, podrá construirse, pero de lo contrario, no.

Desde la misma administración, aunque en este caso desde su Delegación en Granada, aseguran que "en un mes aproximadamente" se pondrá en marcha una ronda de contactos con los alcaldes y responsables urbanísticos de los municipios afectados por el Plan del Litoral a fin de informarles sobre estas medidas, con el objetivo de que conozcan qué licencias se pueden conceder y cuáles no hasta la aprobación de este documento de planeamiento.

Según afirmó el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Espadas, tras la aprobación del Plan del Poniente Almeriense, el argumento para limitar el avance urbanístico en las zonas costeras responde no sólo a su protección paisajística y medioambiental, sino también para evitar los efectos que se pronostican como consecuencia del cambio climático, es decir, el aumento del nivel del mar y el consiguiente retroceso de las playas.

También se vaticina la ampliación de las cotas de inundación que expondrán a la costa andaluza -en especial al sector occidental- "a daños significativos y crecientes".

La aplicación de estas medidas en el planeamiento almeriense que se acaba de aprobar ha obligado a suspender la ejecución de un núcleo urbano de medio millar de viviendas que se proyectaba en Carboneras, por situarse dentro de los límites establecidos.

La misma suerte podrían correr entonces otros proyectos previstos en la Costa Tropical que todavía no tengan aprobado su instrumento de desarrollo urbanístico.

Si tomamos como ejemplo a Motril, el proyecto urbanístico más emblemático es el de Playa Granada, que en su segunda fase prevé la construcción de más de 2.000 viviendas, además de un segundo campo de golf y nuevas instalaciones hoteleras. No obstante, esta iniciativa no se vería afectada por estas medidas de la Junta, puesto que el plan parcial que ordena la zona ya tiene luz verde.

No ocurriría lo mismo con otros proyectos a largo plazo que se ha planteado la administración municipal, como el desarrollo turístico de Torrenueva o Carchuna.

En el primero de estos casos, existe una amplia extensión de vega sin construir entre el nuevo muelle de las Azucenas del Puerto de Motril y el núcleo urbano de Torrenueva.

Con estas nuevas medidas, ese sector quedaría imposibilitado para acoger nuevas construcciones. Así lo explicó el concejal de Urbanismo de Motril, José Luis Chica, quien indicó que en esta localidad está pendiente una ampliación -entre la rambla y las edificaciones actuales- que tiene en tramitación su plan parcial, aunque todavía no está aprobado.

Sin embargo, entiende que "no debería sufrir inconvenientes", puesto que la limitación aún no tiene vigencia en la costa granadina.

Algo similar ocurre a lo largo de la playa carchunera, entre La Chucha y Calahonda, donde toda la franja litoral se encuentra ocupada por invernaderos, a excepción del pequeño sector que alberga la urbanización La Perla de Andalucía.

Tanto el anterior gobierno municipal como el actual habían expresado sus intenciones de que a futuro esta zona se desarrolle a nivel urbanístico, pero todo indica que ya no será factible.

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