Pradollano limita el acceso de vehículos durante 48 horas

  • La junta local de seguridad de Monachil decretó ayer esta medida para facilitar las tareas de limpieza de la urbanización tras la gran nevada de los últimos días

Las fuertes nevadas de los últimos días registradas en la estación de esquí de Sierra Nevada obligaron ayer a la junta local de seguridad de Monachil a tomar medidas para garantizar la seguridad de los visitantes. Con esta premisa por bandera, la junta local de seguridad acordó prohibir el acceso a los viales de la urbanización de Pradollano a todos aquellos vehículos que no acrediten la disponibilidad de plaza de garaje. La medida se mantendrá en vigor mientras se prolonguen los trabajos de limpieza de nieve y se restablezca la normalidad en toda la urbanización, lo que se espera ocurra en un plazo aproximado de 48 horas.

"Estas medidas han sido necesarias ya que la tarea de limpieza se ha visto agravada por la presencia incontrolada de vehículos sepultados que impiden que la maquinaria pueda hacer su trabajo con normalidad", explicó Cetursa en un comunicado.

El resto de usuarios dispondán de un sistema de transporte público: autobús y el telesilla Parador de recorrido urbano, para llegar hasta la urbanización. Ambos medios de transporte prolongarán su jornada habitual.

En la junta local de seguridad participaron el alcalde de Monachil, Guardia Civil, Policía Autonómica, Policía Local, Obras Públicas, Protección Civil, el 112 y Cetursa.

El temporal de nieve y viento concedió ayer una breve tregua a la estación de esquí, que pudo abrir tras permanecer cerrada durante tres días. Así, los 5.500 esquiadores que se acercaron a la estación invernal pudieron disfrutar durante la pasada jornada de 22,7 kilómetros de superficie esquiable y once remontes, aunque el viento continuó soplando a unos 70 kilómetros por hora en las zonas altas de Sierra Nevada, como Veleta y Laguna, que no pudieron abrirse.

Debido a las fuertes nevadas de los días anteriores los operarios se emplearon desde primera hora de la mañana en la limpieza y retirada de la nieve acumulada en remontes y telesillas, que ya obligó el viernes a las máquinas quitanieves a trabajar a pleno rendimiento para despejar zonas y viales.

Si hace poco más de una semana saltaba la noticia de un desprendimiento en un viaducto del tramo Albuñol-Adra de la A-7, ayer le tocó el turno a la A-4050, más conocida como la carretera de la Cabra, que une Almuñécar con Padul.

El incidente tuvo lugar en el kilómetro 30 de la citada vía y el movimiento de tierra afectó a ambos sentidos de la calzada, de modo que la Guardia Civil de Tráfico tuvo que cortar la circulación mientras los operarios de Obras Públicas limpiaban los carriles, según informó el Cuerpo Armado. No obstante, no hubo que lamentar daños personales ni materiales.

También por desprendimientos permaneció cerrada la A-4127, a la altura de Bérchules, mientras que el acceso al Collado del Veleta por la A-395, entre el kilómetro 32 al 39, estuvo cortado por la nieve. La circulación por el puerto de la Ragua (en la A-337) y el tramo del kilómetro 31 al 32 de la A-395 (la vía que accede a Sierra Nevada) estuvo condicionada al uso de cadenas. La nieve también complicó el tráfico en la A-4132, a su paso por Trevélez, mientras que el viento dificultó el tránsito por la N-323, a la altura de Vélez de Benaudalla; la N-92, en Baza; y la N-340, a su paso por La Mamola.

Asimismo, la alerta amarilla activada ayer por la Agencia Estatal de Meteorología en la Costa por las rachas de viento de hasta 70 kilómetros por hora (que también afectó a la Cuenca del Genil, Guadix y Baza) se dejó notar en Motril. El temporal de viento provocó la caída de uno de los grandes árboles de la GR-5208, la carretera que une la localidad con el Puerto, lo que complicó la circulación por la vía. En la capital, los bomberos del Parque Norte tuvieron que acudir a la calle Conde de Tendillas y Santa Bárbara a sendos desprendimientos de las losetas de las fachadas y balcones.

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