Precios estables y recelo popular

  • Los productos no han subido mucho en las fiestas pese a la alerta social

"Los clientes siempre preguntan ¿A cuánto está el pollo?, ¿a cuánto está la ternera? ¿a cuánto el cordero?... y al final no se llevan nada", comenta Marina, la propietaria de uno de los puestos de carne del mercado municipal de San Agustín.

Y es que si hay un momento donde la subida de los precios es, si cabe, más asfixiante es la Navidad. Entre regalos, detalles, lotería y comida, la cuesta de enero se adelanta un mes.

Sin embargo, los comerciantes critican el alarmismo social que se ha generado, sobre todo, tras las altas subidas que sufrieron muchos alimentos básicos en los meses de octubre y noviembre.

"El marisco no ha subido. De hecho, lo estoy vendiendo más barato que en verano", asegura Purificación Pérez, la dueña de una pescadería de la misma plaza de abastos. "El gambón está ahora a 12 y en agosto lo vendía a 14, el langostino también ha bajado tres euros, en salmón uno..." , relata indignada la pescadera. Ahora bien, hay que tener en cuenta que en cada puesto el precio puede variar, de modo que existen otras tiendas donde sí se puede apreciar la subida de los alimentos.

Esta amenaza de que los precios se disparen por Navidad ha provocado que muchos granadinos se hayan acercado al mercado desde principios de noviembre. "La gente lleva mucho tiempo haciendo las compras para las comidas y cenas, por el miedo a que luego sean más caras y porque después muchas cosas se han agotado", explica uno de los carniceros de San Agustín.

Curiosamente, parece que los menos precavidos han resultado más beneficiados ya que han podido adquirir los mismos productos a precios similares o más bajos que a finales de noviembre o principios de diciembre y además, frescos. "Pregunté a mi tendero si iban a subir y como me dijo que no, me he esperado porque me gusta más que los alimentos estén frescos. La gente se ha adelantado demasiado", explica María Ángeles Castillo.

Congelado o no, lo cierto es que los granadinos no se han contenido a la hora de preparar los mejores platos a sus familiares durante estas fiestas navideñas. "La gente está comprando lo mismo de siempre", asegura Reyes, que tiene un puesto de pescado. Los consejos del Gobierno de consumir conejo, en lugar de pollo o pavo, no han hecho mella en la población, no porque esta carne no sea digna de las más pomposas celebraciones, sino porque la recomendación es absurda. "El conejo está a más de cinco euros el kilo, mientras que el pavo en torno a cuatro y medio y el pollo sobre los tres euros y medio", aclara un carnicero. Lo mejor para ahorrar es ir al mercado con la mente abierta.

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