Primer día de la Ordenanza: cero multas

  • Durante la primera jornada en la calle con la normativa en vigor, los agentes se dedicaron más a informar que a sancionar.

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Sólo hay una forma de comprobar la efectividad de una ley o una ordenanza municipal: aplicarla en la calle. Ayer lo tocó a una de las normativas más polémicas y notorias realizadas por el Ayuntamiento en estos últimos años, la Ordenanza de la Convivencia. Y el resultado fue rotundo. Primer día: cero multas. El resultado de la primera jornada era algo que ya se esperaba, ya que el Ayuntamiento había advertido de un periodo informativo previo a las sanciones, aunque no por avisado fue compartido por todos los ciudadanos. Una de las premisas claves a la hora de imponer una multa es la reiteración de los infractores, caso de los llamados 'pies negros' del mercado de San Agustín. Pues bien, ayer, ellos bebían en la calle y ningún agente fue ni a informarlos ni a sancionarlos, algo que suscitó las quejas de los vecinos y comerciantes que albergan cierta confianza en que está ordenanza pueda solucionar un problema que viene de largo.

Allí no acudieron pero las patrullas de agentes locales sí batieron otras zonas de la ciudad con la ordenanza en la cabeza. Uno de los primeros en saber que se le acaba su "trabajo" fue un gorrilla del barrio de la Plaza de Toros. Tras el discurso informativo de los policías, Basilio comenta que tendrá que buscar trabajo. "Llevo cinco años aquí y he estado en la aceituna, en la construcción... ahora, buscaré otra salida", dice.

También le tocó el turno de enterarse que desde ayer existe una ordenanza a un hombre que bebía un cartón de vino en la Plaza de Toros. "Aquí no se puede beber", le comentó el agente. Es en estos momentos, dijo posteriormente el policía, cuando te das cuenta de los problemas sociales que hay detrás de la gente. El hombre, sorprendido, confesó tener problemas con la bebida. "Pues también le podemos decir que el Ayuntamiento pone a su disposición una serie de medidas sociales, acuda a Gran Capitán", le aconsejó el agente. Él se quedó en el banco, sólo y sin el vino. La primer parte de la misión está cumplida; la segunda, la que se refiere a medidas sociales, ya cojea. Algo que ya denuncian las ONG y grupos políticos como IU.

El momento informativo también le tocó a las mujeres que leen la mano y dan romero de la zona de la Catedral, a una anciana vendedora de pañuelos de papel, a un limpiabotas del centro y a una mimo. En este último caso, los policías le comentaron que no estaba prohibida su actividad pero que sí era necesario contar con un permiso específico.

Las que tiene complicado ejercer su actividad laboral en Granada son las prostitutas. Desde hace unas semanas, los agentes llevan informando a este colectivo sobre la inminente llegada de sanciones, de hasta 3.000 euros si se ofrecen o reciben servicios sexuales a menos de 200 metros de colegios, zonas residenciales o comerciales. Si esta práctica se realiza fuera de este perímetro, las sanciones serán leves y oscilarán entre 1 y 750 euros, tanto para clientes como para prostitutas, aunque en el caso de estas últimas, el dinero se destinará a programas sociales.

Con el estreno zanjado, a la nueva ordenanza le queda toda una vida para demostrar su valía. Para demostrar su la convivencia, finalmente, puede regularse.

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