Prohibido fumar, permitido 'vapear'

  • Tras su exitosa implantación en países como Italia donde hay más de 3.000 tiendas, el cigarro de vapor gana cada día más adeptos en la capital, donde es ya toda una moda

Los locales libres de humo desde que se implantó la ley antitabaco se están llenando de vapor. Y es que muchos de los adictos al tabaco que sufrían situaciones de verdadera ansiedad por no poder encender un cigarrillo en un bar, un cine o un autobús han optado por pasarse a la reciente moda del vapeo para la que de momento no existen restricciones legales. El incremento de usuarios ha hecho que la ciudad se llene de establecimientos de este tipo en muy poco tiempo, la mayoría de ellos franquicias que implantan una idea que ya ha tenido un notable éxito en países como Alemania o Italia donde hay localizadas unos 3.000 tiendas de cigarros de vapor.

El éxito de estos aparatos reside en que "el 90% de los fumadores quieren dejar este hábito, pero son escépticos en cuanto a los medios existentes. Tanto pastillas, como parches o productos milagro basan sus ventas en la publicidad, pero la gente quiere una efectividad real, el testimonio de alguien cercano que lo haya probado y que le funcione", por tanto el boca a boca es la mejor forma de promoción, explica Antonio Rubio, propietario del establecimiento Vapeoo de zona Norte.

El tabaco tradicional contiene unas 4.000 sustancias nocivas para la salud. Sin embargo, "la nicotina no es la sustancia más nociva del tabaco, es más, tuvo en sus inicios fines terapéuticos, por lo que en el vapeo se eliminan los elementos más dañinos para la salud", ya que los componentes de los líquidos que se usan en esta alternativa al clásico cigarro son agua, nicotina en mayor o menor medida, glicerol y Propilenglicol, justifica Rubio.

Asimismo, se advierte de que hay que ser cautos al comprar líquidos y mirar siempre la etiqueta, ya que "en algunos casos, por ahorrar, los usuarios han utilizado líquidos de procedencia china que contenían plomo o anticongelante para coches", comenta el propietario, que además aconseja adquirir productos procedentes de la Unión Europea, que pasen todos los controles.

Algunos lo usan para dejar de fumar, otros porque supone un ahorro económico y muchos para reducir su consumo de tabaco. Pero el hecho de poder vapear en cualquier parte de la ciudad es un aliciente para este tipo de artilugios, ya que "reduce el mono", explica Rubio. Su fácil uso hace además que no haya un perfil de usuario determinado. Se trata de un sistema con tres partes diferenciadas, una batería que se carga como la pila de un móvil, un atomizador que es un depósito donde se colocan los cartuchos de líquido, y el producto que se vapea.

La cuestión económica es para muchos un factor fundamental para pasarse a la nueva tendencia, ya que tras la inversión inicial que va desde los 49 a 55 euros, sólo hay que renovar los líquidos que tienen un coste de unos seis euros y duran de una semana a diez días, aunque pueden aprovecharse hasta veinte días, dependiendo del grado de adicción del fumador. Puede suponer un ahorro de hasta el 80% para los adictos al tabaco, "una persona que fumara uno o dos paquetes diarios no podría imaginar gastar en sólo 6 euros a la semana" apunta el propietario.

Entre los más de 50 sabores disponibles, el sabor estrella es el Arrow, que "es similar a un tabaco rubio seco, aunque depende de las preferencias personales". Asimismo, hay quien se lleva dos atomizadores, uno para llevar un líquido con gusto a tabaco y otro para distintos sabores de fruta o café. Y es que con el paso del tiempo también varían las preferencias, ya que "en un principio es mejor que el sabor sea lo más parecido posible al tabaco y poco a poco, al ir recuperando el gusto y el olfato el propio cliente será el que comience a requerir otros tipo de sabores menos intensos y con más matices", subraya el empresario.

"El que sigue fumando es porque quiere", ya que la sensación al vapear es casi idéntica a la del cigarro tradicional paro sin humo ni cenizas. "Algunos siguen fumando tras las comidas, pero por gusto", afirma Rubio.

Es una alternativa más limpia, ecológica y saludable que el tabaco, "la primera diferencia que se nota es en las papilas gustativas, que vuelven a cobrar vida y sobre todo en el olfato, el que fuma no se da cuenta del mal olor, pero se impregna hasta en la ropa y es molesto para los que le rodean", explica un usuario de este tipo de atomizadores desde hace seis meses, Manuel Ortíz.

Después de medio año sin probar el tabaco tradicional del que antes fumaba paquete y medio diario, Ortíz asegura no echar de menos "encender un pitillo", sobre todo porque este sistema le ofrece "una libertad que había perdido al poder echar humo en cualquier parte". Fue reduciendo la cantidad de sustancia adictiva, hasta que ahora opta por nicotina cero. Ortíz aclara que al principio "tenía el gusto tan atontado que apenas notaba los sabores", mientras que ahora no para de probar nuevas variedades, entre las que destaca el caramelo como favorita.

Por su parte, Carmen Muñoz aún no ha probado este nuevo sistema y acude a comprar un atomizador aconsejada por unos familiares "que llevan bastante enganchados al vapeo". Tras 27 años fumando una cajetilla diaria, cree que le costará habituarse a no prender un cigarrillo al levantarse, pero "la economía manda, y cuatro euros diarios en estos tiempos es más de lo que pueden permitirse muchas familias, ahí reside el éxito de este producto, en que a la larga es más rentable".

Para algunos se convierte además en una cuestión estética, la clienta habitual Ana Aguilar afirma que "lo habitual es llevarse al principio un atomizador básico, pero hay muchísimos diseños muy atractivos. Además hay fundas y colgadores, así cada vez que vienes picas algo", y comenta que para los cumpleaños son detalles muy recurridos y económicos.

Si se trata de una moda se verá con el paso del tiempo, explica Aguilar, que comenta que "de momento todo el que lo prueba está contento, pero si a la larga se demuestra que es nocivo ya se verá". Aunque su favorito es el de café, también ha probado de piña colada, menta y hasta de ron, pero "lo mejor es que no se molesta a la gente al vapear, nadie tiene que tragarse tu tabaco", con lo que muchos locales se suman a la tendencia de prohibido fumar, permitido vapear.

Hasta ahora no se sabe como puede llegar a afectar este cigarro o las sustancias que contiene, mantiene Aguilar, que plantea que puede ser nocivo, pero duda que lo sea más que el tabaco. "Cuando haya estudios que avalen que es peor que fumar lo dejaré, pero de momento las críticas dan palos de ciego", afirma.

Para el presidente de la Unión de Estanqueros de Granada, Manuel Ruiz, "hay un descontrol total con este producto", aunque, no cree que afecte a los estancos. Para Ruiz se trata de una moda como tantas otras, aunque afirma que "en cuanto sanidad ponga cartas sobre el asunto no se comercializará tan alegremente".

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