Recuerdos recuperados

  • Granada acogió ayer la proyección del documental que Albert Solé ha dedicado a su padre, el político Jordi Solé Tura, que sufre Alzheimer, para no olvidar su memoria

La historia no tiene que superar sólo los olvidos políticos sino que se enfrenta a otro gran destructor, el Alzheimer. Esta enfermedad, diagnosticada en varios líderes políticos históricos y en continua evolución, se ha convertido en el otro gran reto de la memoria. En un depredador de nuestra historia que priva de los recuerdos y las vivencias de personas decisivas a las generaciones venideras.

"Será ahora la labor de hijos y nietos el recuperar la memoria, la historia, como está ocurriendo en Argentina", asegura el periodista y director de cine Albert Solé, que acudió ayer a Granada a la proyección del documental Bucarest: la memoria perdida, en el que reflexiona sobre su infancia a través de la vida de su padre, Jordi Solé Tura, uno de los padres de la Constitución y ministro de Cultura en uno de los gobiernos de Felipe González. Desde 2000 vive con Alzheimer, como otros compañeros como Adolfo Suárez o, recientemente, Pasqual Maragall.

Cuando la familia recibió la noticia de que Solé Tura sufría Alzheimer, necesitaron de un tiempo de reflexión. "Teníamos que reorganizar nuestros valores y nuestra vida. Luego llegó la frustración de ver cómo esos recuerdos y esa memoria se perdía", relata su hijo, que decidió que tenía que hacer algo "por los dos" el día en que su padre no reconoció a su nieta. Fue el click que lo cambió todo, que le hizo reflexionar sobre la necesidad de dejar constancia de una historia que generaciones próximas no conocerán.

La realización del documental ha servido a Albert Solé también como terapia vital. De hecho, está estructurado sobre el recuerdo de su propia infancia, marcada sin duda por los avatares políticos de la época y la participación activa de su padre en los cambios.

"Es una película sobre mi infancia para recuperar los recuerdos de la memoria. Son muchas películas en una que me han servido también para aprender sobre mí y todos los episodios que viví".

No en vano, nació en Bucarest en la clandestinidad y tiene tres nacionalidades, sin corresponderse ninguna con su lugar de nacimiento real. Pero hasta los diez años no le dijeron dónde había nacido (Rumanía), protegido por las redes del Partido Comunista de España en el exilio. Por personajes como Dolores Ibárruri La Pasionaria y Santiago Carrillo. "Recuerdo una infancia de miedo por conversaciones de mis padres, una España gris, y yo recibía todo eso", confirma el director. Además, otros recuerdos como la estancia de su padre en la cárcel, las reuniones clandestinas, el temor policial, las detenciones, las conversaciones silentes sobre torturas. Todo sobre política.

La vida de Solé Tura fue intensa y eso arrastró también a su familia. Y sus amigos lo saben y premian. En el documental, no faltan las opiniones de Carrillo, Semprún, Fraga o Jordi Pujol. El político Felipe González realizó la presentación oficial de la obra, en la que reconoció que no participó en la misma porque no podía "hablar de un presente como si estuviera ausente". De una persona que "está viva pero no puede estar".

Solé Tura se vio obligado a exiliarse por su militancia antifranquista en los años 60 y convivió con personajes históricos de esa lucha contra el régimen y episodios históricos como la Guerra Fría.

Entre sus vivencias se pueden destacar mil. Como el hecho de que fue el único periodista joven y el único procedente del interior del país en la principal emisora antifranquista, Radio España Independiente, La Pirenaica.

También la expulsión que vivió, aún en el exilio, junto a Jorge Semprún y Fernando Claudín del PCE por las luchas entre el aparato y los renovadores. Entonces la familia tuvo que regresar a España.

La proyección del documental Bucarest: la memoria perdida, se realizó dentro del encuentro Recordando el Alzheimer que la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) organizó con la Fundación Iván Repiso y la de antiguos alumnos de la EASP. Estuvieron el subdelegado del Gobierno y la parlamentaria María José López, el neurólogo Cristóbal Carnero y el coordinador del Plan de Alzheimer, Roberto Suárez. De hecho, tras el documental, se realizó un coloquio sobre esta enfermedad.

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