Reencuentros, nervios e ilusión por un futuro que no hable de crisis

  • Los alumnos de Secundaria, Bachillerato y ciclos formativos afrontan su primer día de clase

Después de un verano de playa, de piscina, de juegos y de ocio, los alumnos de Secundaria, Bachillerato y de los Ciclos Formativos de grado medio y superior regresaron ayer a las aulas, algunos con más ganas que otros. En la capital, desde muy temprano ya se notaba esta vuelta al instituto en el ambiente, o más bien en el asfalto pues el tráfico se vio colapsado un año más y eso que en general los alumnos entraron a los centros de manera escalonada según nivel académico.

En concreto, en el Instituto Pedro Soto de Rojas, en el barrio del Zaidín, el ambiente genérico minutos antes del comienzo era de nervios y expectación pero sobre todo, de reencuentros. Numerosos jóvenes hacían corrillos, libreta y boli en mano, en la puerta de este instituto a la espera de la hora de entrada. Unos se conocían desde hace años, otros de apenas unos minutos, pero todos mostraban un rostro de auténtico entusiasmo.

Eloisa Zafracano, de doce años que empieza este curso segundo de la ESO, regresó ayer al instituto después de un verano de estudio intenso, pues según relató en junio le habían quedado varias asignaturas que ha "conseguido aprobar en septiembre". Para ello no ha tenido otro remedio que estudiar en verano, con lo que no ha tenido demasiadas oportunidades de ver a sus amigas en todo este tiempo, motivo por el cual ayer estaba muy contenta. "Al principio cuesta un poco volver porque ya nos habíamos acostumbrado al verano, pero aun así tengo muchísima ilusión por empezar este nuevo curso en el que me siento como más superior, pues ya estoy en segundo de la ESO", relató. Andrea Muñoz, que se incorporó a un módulo de grado medio de Atención Sociosanitaria, "porque en un futuro quiero ser médico", relató que afrontaba ese primer día con muchísimas ganas, pero también con algo de miedo "sobretodo por ver la clase que me toca". Por suerte, esta joven, que era nueva en el centro, no tardó en hacer amigas ya que en la puerta conoció a Cristina Páez y Nati Juan, que también eran nuevas.

Cristina Páez, de 18 años y que con anterioridad hizo bachillerato de ciencias "porque no sabía que quería hacer después" y pensó que tendría más salida, fue ayer por primera vez a este instituto. "Me metí primero en el bachiller de Salud, que no tiene nada que ver, pero como no sabía lo que quería pensé en hacerlo y decidirlo después. Ahora voy a entrar en un módulo de Integración Social", indicó.

Nati Juan, de 24 años, estará este año en su clase. Cansada de buscar trabajo después de haber estudiado la carrera de Educación Infantil, decidió matricularse en un módulo. "Desde que acabé la carrera he estado de prácticas en guarderías y he trabajado cuidando niños pero después no me ha salido nada. Decidí meterme aquí porque algo hay que hacer, no se puede estar parada", relató.

Por su parte, el director del IES Pedro Soto de Rojas, Pablo Serrano, indicó que el curso ha comenzado con normalidad "dentro de la anormalidad que tenemos este año". Con esas palabras hacía alusión a la multiplicidad de recortes que han afectado este año a la Educación y que "han provocado que este centro tenga este curso cinco profesores menos", relató.

Asimismo, mencionó que esta disminución de los docentes junto con el aumento de horas lectivas "repercute en la calidad de la educación", como también lo harán los nuevos cambios en el sistema de las bajas, con las que este año no se podrá pedir un profesor sustituto hasta que transcurran diez días. Sin embargo, y pese a todo esto, Serrano explicó que los niños llegaron "como todos los años, algunos con más ganas que otros, pero sobre todo con la ilusión de la novedad, de ver con que compañeros se reencuentran, a que compañeros conocen y los padres deseando que estén ocupados durante la mañana", remarcó.

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