Rosas sin espinas

  • Los resultados de las elecciones catalanas deberían hacer reflexionar a UPyD y darse cuenta que el mensaje repetido machaconamente sobre la tan cacareada "regeneración democrática" ya no parece que siga calando

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LARGO y tendido se ha hablado y escrito sobre los resultados de la última campaña electoral y sobre las lecturas en clave nacional que los distintos analistas han realizado de los mismos. Tras la victoria de CIU y la derrota del tripartito, podemos trasladar al ámbito local las repercusiones que ciertos comportamientos del electorado podrían darse en las próximas elecciones municipales. Entre esas lecturas, especial hincapié en la debacle cosechada por el partido de Rosa Díez y cómo el "canto del cisne" de su partido, (a excepción de Madrid, donde la Díez puede continuar sacando su acta), pasa de ser un partido sin representación alguna en el nuevo parlamento catalán. Que los del tripartito se dieran el batacazo electoral se entiende, tanto por el desgaste propio de la labor de gobierno como por la pobre gestión que han hecho del mismo (igualito que hace algunos años con la derrota del tripartito en Granada, con una victoria del PP contra todo pronóstico, y con un PA desapareciendo de la escena política granadina), pero que la "prometedora" formación política de la ex socialista, ex eurodiputada, además de ex competidora por la secretaria general del PSOE, haya recogido menos sufragios que Carmen de Mairena o que el Partido Pirata, por no mencionar los 4 diputados obtenidos por la nueva formación de Joan Laporta en una plaza tan decisiva... es algo que merece un análisis ex profeso.

Un partido como UPyD, tan desideologizado y artificial, donde se cierran las filas a todo aquel que tenga un pasado más o menos ligado a algunos de las formaciones tradicionales, y con el sólo objetivo de cosechar el voto de los descontentos de por aquí y por allá, llega un momento en que el electorado termina por darle la espalda. No conozco a los candidatos de UPyD en las pasadas elecciones catalanas, salvo el nombre de su cartel electoral, Antonio Robles. Tampoco conozco sus propuestas, ni tan siquiera si al igual que otros partidos han intentado llamar la atención con vídeos que nada tienen que ver con los programas propiamente dichos pero que, al menos, sirven para crear polémica en la opinión pública, pero lo que está claro, vistos los resultados (5.293 votos), es que en cuanto se ha dado el apagón informativo a este partido el apoyo electoral prácticamente ha desaparecido. No nos equivoquemos, los votos que tomó prestados Rosa Díez al Partido Popular (que también le prestó con sumo agrado sus medios televisivos y periodísticos para que saliera adelante e hiciera daño al PSOE), se los ha tenido que devolver. Y lo malo es que el camino emprendido el pasado domingo 28, tendrá continuidad en otras próximas citas electorales, como en la del 22 de mayo.

Ciñéndonos al caso de Granada, recordarán los lectores que, durante un tiempo, se habló que Díaz Berbel podría haberse ofrecido al partido de Rosa Díez para encabezar las listas de UPyD al ayuntamiento de Granada. Aunque desde este partido siempre se negó esta posibilidad, lo que está claro es que con el fichaje de Berbel, UPyD habría dado un golpe de efecto que hubiera hecho temblar a más de uno dentro del PP de Sebastián Pérez y de Torres Hurtado. Hoy por hoy, se quiera o no, la figura del que fuera alcalde de la ciudad es un seguro para cualquier partido que quiera tener una mínima representación en el Ayuntamiento. Con su presencia nadie duda que el partido de Rosa Díez podría tener al menos la posibilidad de poder estar presente en la futura corporación. El argumento que se ha dado siempre desde esta formación política para declinar este tipo de ofrecimientos es que no se quiere en las listas a alguien que viene de otras formaciones políticas con aires de revanchismo y venganza, algo difícil de entender si echamos un vistazo al pasado de su principal valedora. De ahí que deban de existir otras razones para el "no" a que Díaz Berbel encabezase las listas del partido en Granada.

Los resultados del 28 de noviembre deberían hacer reflexionar a los dirigentes de UPyD, y darse cuenta que ese mensaje lanzado machaconamente sobre la tan cacareada "regeneración democrática", tal y como afirmaba María Teresa Olalla, coordinadora de este partido en Granada y candidata a encabezar las listas del partido de Rosa Díez al Ayuntamiento de Granada, cuando se declaraba "una profesional de la política y no una profesional en la política" y afirmaba que la regeneración democrática, "seña de identidad del partido a nivel nacional", se hace "todavía más necesaria, urgente y vital en lo local", ya no parece que siga calando en el electorado.

Y si no, echemos un vistazo a la última encuesta realizada por el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía (Cadpea) de la Universidad de Granada. Una encuesta que viene a reflejar claramente la supremacía del PP en el Ayuntamiento de Granada, que volvería a ganar las elecciones con un 30,3% de los votos seguido muy de lejos por el PSOE, del que le distancia casi 13 puntos, con un 17,5 de apoyos. IU obtendría un 5,6%, Los Verdes un 1,4, y UpyD un 0,8% de los votos.

Cambiando de tema: Tras la última sentencia absolutoria para Juan Carlos Benavides, el pasado día 2 quedaba visto para sentencia el juicio que durante estos días se ha venido llevando a cabo contra el que fuera concejal de Ogíjares, José Luis del Ojo. Ahora habrá que esperar a la sentencia, para conocer el futuro que le aguarda al ex diputado del PP, pero en el ambiente la sensación que finalmente Del Ojo será declarado inocente. Por lo visto y oído durante el juicio la conclusión es que todo lo sucedido en el Ayuntamiento de los Ogíjares ha sido producto de una chapuza a la hora de afrontar las obras, motivo de la denuncia, y sobre todo de una vendetta política de algunos miembros del PP contra el propio Del Ojo. De lo manifestado en el juicio me quedo con la respuesta dada por uno de los trabajadores del Ayuntamiento, cuando uno de los abogados le preguntaba sobre cuál era su opinión del ambiente político que se vivía en la corporación, más concretamente entre los miembros del equipo de gobierno, y la relación de éstos con la interventora y el secretario del Ayuntamiento. A esta pregunta se respondió que el ambiente en un principio era magnífico y que tan solo se vio enturbiado y encrespado en un momento determinado. ¿Cuál fue ese momento? Aunque en el juicio nadie insinuó nada al respecto, me atrevo a señalar que todo el escándalo Del Ojo salta un vez que éste decide prescindir de los servicios de Onofre Miralles como personal de confianza en el Ayuntamiento. A raíz de ese momento es cuando empieza el calvario para Del Ojo, con las denuncias de la interventora y el distanciamiento del ex concejal con Francisco Plata, entonces alcalde y compañero de partido. No tienen más que investigar quién es la esposa de Miralles o, si lo prefieren, quién es el marido de la interventora. ¿Nos vamos entendiendo?

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