Ruido y adoquines enfrentados

  • El Plan Especial de Protección Centro obliga a respetar la estética del barrio mientras que el Mapa de Ruidos recomienda asfaltar las calles con tráfico rodado

La transversalidad es uno de esos conceptos cada vez más habituales en los foros políticos. Sin embargo no siempre es posible que las medidas que se aprueban en unos sectores puedan aplicarse a todos. El mapa de ruidos creado por la concejalía de Medio Ambiente ha sido uno de los logros más celebrados por el Ayuntamiento de la capital granadina aunque no siempre es posible seguir los consejos que de él se desprenden.

La calle Frailes, que discurre paralela a Recogidas, es un ejemplo de este choque de intereses. La Gerencia de Urbanismo está llevando a cabo la remodelación del pavimento, para lo que se están utilizando adoquines de granito para sustituir las piedras que había antes. El objetivo de la intervención es mejorar la accesibilidad de la vía, especialmente para los peatones, según reconoció la concejal del área, Isabel Nieto.

Sin embargo los adoquines no son el pavimento más adecuado para reducir los ruidos, como reconoció la propia concejal. En este punto surge la controversia. Por un lado están los consejos de Medio Ambiente, según los que el asfalto sería la mejor opción para reducir los ruidos, especialmente al paso de los vehículos; y los deseos de los propios vecinos que preferían también la opción del asfaltado. Por otra el Plan Especial de Protección Centro en el que se indica que hay que preservar la estética del barrio y no permite eliminar el adoquinado.

Urbanismo está obligado a respetar este plan especial y por ello los adoquines serán finalmente el pavimento elegido, a pesar de las recomendaciones medioambientales. No obstante, Nieto explica que los nuevos materiales reducirán "considerablemente" el ruido respecto a los anteriores, aunque "evidentemente" no será tan silencioso como los hubiera sido un pavimento asfaltado.

Además del cambio del pavimento, en la calle Frailes se han eliminado las aceras, cuyas dimensiones eran tan reducidas que en algunos tramos no permitían el paso de una persona. En este sentido la concejal de Urbanismo señaló que el principal objetivo de la intervención es hacer la calle "más cómoda" para los ciudadanos, especialmente para los peatones, aunque la calle seguirá abierta al tráfico como había ocurrido hasta ahora.

La obra, que está previsto que concluya en aproximadamente quince días, ha supuesto un coste de 140.000 euros y continúa con la adecuación de diversas calles que está llevando a cabo el Ayuntamiento de la ciudad en los últimos meses.

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