Rutas para destapar la realidad invisible de las personas sin hogar

  • Voluntarios de Cruz Roja salen cada día a ayudara los sin techo que duermen a la intemperie

  • El Ayuntamiento ha reforzado el servicio ante la bajada de las temperaturas

Cada día al caer la noche Rafael se refugia con sus mantas del crudo invierno. Lo hace en la entrada de un amplio local que en el pasado ocupó CajaGranada en el entorno de la Plaza Einstein. Así desde hace meses o años, pues Rafael no recuerda o no quiere recordar desde cuándo vive en la calle. Sin embargo, sí desea hablar de la alegría que le da cada vez que distingue en la penumbra -tiene problemas en la vista- un chaleco rojo. Sabe que quien lo lleva le dará conversación. Seguramente también un vaso de leche caliente o unas galletas. Pero él, sin duda, prefiere lo primero. "La soledad es una enfermedad", cuenta en tono triste. Bien lo sabe él. Por ello agradece cualquier charla que no profundice demasiado en su historia. No quiere hablar de cómo ha llegado hasta aquí pero sí de cualquier tema que le haga sentirse acompañado por un rato. Escuchado. Con "palabra" en una Granada que lo invisibiliza.

"Yo he trabajado muchos años como técnico de mantenimiento en la Hípica cuando estaba en el Zaidín", explica Rafael que en todo momento permanece tumbado en el espacio que ocupa donde abundan las mantas que le han entregado los vecinos. Mientras habla abre un poco los ojos y mueve las manos. Nos recibe junto a tres voluntarios de Cruz Roja que nos han permitido acompañarles en el camino que realizan con la unidad móvil que peina estos días las calles para ayudar a quienes viven en ellas y brindarles un caldo caliente, una manta o conversación. Es lo que más anhelan. "Cada día me gusta tomar un café, leer el periódico y sentarme en un banco", relata Rafael que se mueve poco del barrio donde es muy conocido. La prueba de ello es que mientras habla dos jóvenes pasan a su lado y exclaman: "Ese hombre es un máquina. Lo conozco de toda la vida"... y sigue su camino.

Buscamos reducir los daños; el sinhogarismo es una emergencia de primer orden"

Esta es la primera visita que los voluntarios de Cruz Roja hicieron el pasado jueves con la unidad móvil dentro del programa de atención a personas sin hogar promovido por el área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Granada. Según explica uno de ellos, Edison Arzayús, cada tarde en torno a las seis y media los voluntarios se reúnen en la sede de Cuesta Escoriaza para preparar todo lo necesario de cara a emprender la ruta. Es a esa hora cuando calientan café, leche con cacao o sopas instantáneas que luego entregarán a las personas que viven en la calle. Además, también suelen llevar multitud de latas de conservas como atún, sardinas o kits de pernocta que incluyen un pantalón y una camiseta térmica, guantes, un gorro y un saco de dormir. Lo mínimo para entrar en calor cuando los mercurios se congelan.

"Normalmente todos son usuarios de otros servicios como el comedor de San Rafael, Calor y Café o el Centro de Alta Tolerancia", apunta Arzayús, quien explica que cada tarde Cruz Roja realiza una ruta distinta para llegar a todos los rincones. "Los jueves por la mañana vamos a la zona Centro y al Albaicín; por la noche al Centro; los sábados a la Zona Norte y los domingos aprovechamos para hacer recorridos por zonas que hayan quedado pendientes", detalla este hombre que lleva un año como voluntario de este programa. En ocasiones también les facilitan productos de higiene aunque, según Arzayús, lo que más valoran es la compañía. "Hablar es lo que más demandan. La escucha activa. Preguntarles cómo les ha ido el día y por sus achaques".

También les ofrecen información sobre los recursos que hay para este colectivo. Junto a Arzayús se encuentran otros dos voluntarios: Eva González y José Nicolás Urbano. Para González, que lleva un año como voluntaria de Cruz Roja con las personas sin hogar, lo más gratificante es ayudar. Sentir que el tiempo que les dedican cada semana es realmente valorado por las personas que visitan. Este sentimiento debe ser contagioso. Su hijo también participa en el programa. Lo mismo que le pasa a Urbano quien relata que su hija forma parte de Cruz Roja Juventud. "Al principio temes porque no sabes cómo interactuar con ellos. Es difícil decirle a alguien que vive en la calle que tenga una buena noche. Hay que elegir las palabras adecuadas para no herirles", detalla Urbano confesando que lo más satisfactorio llega cuando "te reconocen y te dicen que te estaban esperando". Él, que compagina su voluntariado con su trabajo como mecánico analista marino, se metió en Cruz Roja para ayudar a los demás y no lo dudó a la hora de elegir programa: las personas sin hogar.

Tras la visita a Rafael partimos hacia otro punto: el parking de Severo Ochoa que los voluntarios llaman "biblioteca". Aquí sólo encuentran varios colchones tirados en el suelo. "Seguramente se hayan ido a cenar al comedor de San Rafael y volverán más tarde", dicen. No obstante, deciden dar una vuelta por la zona para ver si localizan a alguien y, efectivamente, muy cerca se encuentran con Francisco recostado sobre un colchón repleto de mantas mientras escucha la radio a todo volumen.

Francisco rápidamente saluda y se alegra de ver a los voluntarios. "¿Qué me vais a dar hoy; qué traéis"?", les espeta este hombre natural de Cáceres que tampoco quiere rememorar mucho sobre su pasado. Tan sólo reconoce que el desempleo le llevó a esta situación. "Son malos tiempos; no hay nada que hacer", dice triste. Pese a todo agradece la presencia de los voluntarios que le entregan café y galletas: "Que os vaya bien la ruta".

Tras visitar y charlar con Francisco, la ruta de los voluntarios continúa. Cada día visitan en torno a una treintena de personas que viven en la calle mediante este dispositivo que se refuerza durante el invierno. Este esfuerzo de voluntarios y técnicos está relacionado con la activación del 'Protocolo Ola de Frío', que es el que pone en marcha la Unidad de Acercamiento de Cruz Roja gracias al contrato de concesión de dicho servicio con el Ayuntamiento de Granada.

La concejal de Derechos Sociales, Jemi Sánchez, cree que el valor de este servicio está en la cercanía, en mirar a los ojos y en empatizar con la otra persona. "Creemos que es clave que las políticas públicas hablen de tú a tú a quienes peor lo pasan. Este servicio lo hace, por eso es indispensable y estos días se refuerza", afirma.

La apuesta rotunda de la edil hacia este proyecto está marcada en parte a su propia experiencia personal: "Tuve la suerte de ser durante dos años voluntaria en la unidad móvil municipal (en el ámbito de la prostitución) y fue una experiencia clave en mi formación porque ves la realidad sin máscaras y como profesional tienes la oportunidad de transformarla".

Así, a su juicio, el objeto de la unidad es "llegar al colectivo más invisible el que no viene a nosotros a través de los Servicios Sociales, pero respetando su voluntad en todo momento" ya que no siempre desean recibir la ayuda. "También buscamos reducir los daños de vivir en la calle, porque elsinhogarismo es un riesgo para la vida y una emergencia de primer orden. Esto último lo tenemos clarísimo en el gobierno municipal", enfatiza.

Por último, la concejal destaca que las administraciones tienen la obligación de ofrecer alternativas que sean dignas y respetar la voluntad de quien, a pesar de eso, "rechaza alguno de nuestros recursos, porque el sistema falla y hay que seguir avanzando". En este sentido, Sánchez avanza que se encuentran en plena reconstrucción de los recursos para personas sin hogar del Ayuntamiento de Granada: "A los recursos tradicionales (albergues y casas de acogida), estamos sumando nuevos modelos como la Alta Tolerancia, el Housing First o el sistema de pensiones. Para todo ello es indispensable el trabajo de campo de la unidad móvil, por ser la cercanía en su máxima expresión".

1, 2 y 3.Los voluntarios de Cruz Roja entregan latas de conserva, agua, caldo o café a las personas que viven en la calle. 4. Realizan rutas en furgoneta por distintos barrios. 5, 6 y 7. Edison, voluntario de Cruz Roja, atiende a Rafael que vive en el acceso a un antiguo cajero en Plaza Einstein. 8. Cerca de Severo Ochoa atendieron a Francisco. 9. En ocasiones no localizan a las personas que suelen comer en centros como San Rafael.

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