Sábado noche en la almazara

  • Un informe de la Guardia Civil determina que los ladrones de aceite de oliva prefieren los fines de semana y preferiblemente actúan con nocturnidad una vez finalizada la campaña de recolección

Los depósitos de almazaras llenos de aceite suponen un buen reclamo para determinados delincuentes, que actúan, según un informe de la Policía Judicial de la Guardia Civil, preferiblemente durante la noche en fines de semana, que es cuando se supone que la vigilancia de los almacenes es menor.

El documento explica que es precisamente en estas fechas cuando más actos delictivos se cometen, entre los meses de junio y julio, después de concluida la campaña de recolección y extracción del aceite de oliva, cuando se acumula a granel y los depósitos de las almazaras están en su plenitud.

Según el informe policial, que analiza los casos registrados a lo largo de 2010, los ladrones aprovechan que durante estas fechas la vigilancia de los depósitos donde se almacena este producto "se deja en manos de un sistema de alarma", lo que facilita considerablemente el camino a los delincuentes. Según la Guardia Civil "ninguno de los sistema de alarma de los empleados en los depósitos y almazaras en 2010 fue suficiente: todos fueron desactivados", aclara.

Precisamente para inutilizar estos sistemas antirrobo, los cacos utilizan lacas o pinturas para inutilizar las cámaras de videovigilancia. "Las noches del ciernes al sábado y del sábado al domingo son elegidas para dar el golpe", explica el análisis, que apunta que la duración de los robos dura de cuatro a seis horas. Una vez sustraído de los depósitos, el aceite, apunta la Guardia Civil, "es ocultado en cisternas camufladas en camiones cubiertos con toldo".

Ese es el último paso de un proceso que suele comenzar semanas antes. Los delincuentes suelen acercarse para obtener información. Sobre todo indagan sobre la cantidad de aceite que se guarda y dónde se localiza, qué tipo de alarmas tiene el depósito y si cuenta con videovigilancia o vigilantes jurados. Otro de los pasos que, según el texto, siguen los delincuentes antes del robo es provocar una falsa alarma.

Los delincuentes se aprovechan, además, de que algunas almazaras están en lugares despoblados y más o menos aislados. Es más, lógicamente tienen preferencia por que sea así, algo que no es muy difícil ya que "naturalmente las almazaras están ubicadas en lugares alejados de las poblaciones, donde no molestan sus olores ni sus residuos y donde se accede con facilidad".

El documento redactado por la Policía Judicial de la Guardia Civil no se queda en el análisis del modus operandi de los cacos. También apunta una serie de recomendaciones básicas para los propietarios de las almazaras para evitar, precisamente, ser objeto de un robo.

Así, la Benemérita recomienda no confiar exclusivamente en los sistemas de alarma, comunicar a la Guardia Civil cualquier incidencia que pueda parecer sospechosa, conservar esa información e incluso grabaciones hasta el final de la campaña, camuflar las cámaras de videovigilancia lo mejor posible y, en el caso de que se produzca un robo, "preservar la escena del delito y las vías de acceso y salida del lugar" para facilitar la labor de los investigadores.

Además, se pide prestar "atención especial al periodo posterior a una falsa alarma en depósitos de aceite" y "tomar huellas de posibles rodadas de vehículos sospechosos".

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