"Seguimos esperando"

  • A pie de Urgencias, pacientes y familiares muestran su desesperación por las dilaciones para ser atendidos y por el problema de las listas de espera

"Llevo aquí desde ayer". Es la frase más recurrente del discurso de quienes esperaban esta semana en las inmediaciones del hospital Virgen de las Nieves, Ruiz de Alda. Ojeras, cansancio y cuando se le pregunta su historia, una mueca entre el desconcierto y la impotencia se hace cargo de toda la expresión. Las listas de espera son comunes en toda la sanidad española, en una simple búsqueda en Google saltan las noticias que cubren casi todo el mapa nacional.

En Granada, según pacientes y sindicatos, la estampa es más grave: La fusión y posterior desfusión han hecho más profundo el agujero espiral en el que giran pacientes, patologías, especialidades, cirujías... un totum revolutum que en muchas ocasiones ciega la verdadera situación: los rostros de quienes padecen en sí mismos o en sus familiares las situación de demora en pruebas diagnósticas, cirujía o atención de especialistas.

Hace frío y el cielo está nublado. Isabel Muñoz está a las puertas de Urgencias del Hospital Ruiz de Alda tomando un café con su hijo. "Estoy esperando en Urgencias desde ayer al medio día" explica. Isabel aguarda que a su suegro le den una cama y lo ingresen, padece una insuficiencia cardíaca. "También estamos a la espera de los resultados y a ver si le ponen tratamiento o tiene que operarse". Cuando termina la conversación recuerda otra anécdota. Otro día, cuenta ella, a consecuencia de un dolor de riñón de su hijo fueron al especialista donde le hicieron pruebas. "Aún estamos esperando a que lo llamen para que el médico vea los resultados porque nos han dicho que para este 2018 no hay cita con el urólogo". Isabel dice que si vuelve el dolor volverán a urgencias para que se lo calmen y que aún no saben la gravedad.

A unos pasos se encuentra Pilar Munuera. Ella está acompañando a su abuelo, que tiene una úlcera en un ojo. "Estamos aquí desde ayer a las doce de la mañana y estuvimos hasta las tres, le mandaron unas gotas y volvimos esta mañana a las nueve". Son las once de la mañana , ya lo ha visto un médico y está esperando el resultado de una prueba. Sobre el estado de las urgencias concluye que "están mal y lentas, hay mucha gente en los pasillos además de en las salas de espera".

Pero hay quien sí guarda un buen sabor de boca tras su paso por el hospital. Zaira López llegó a las tres de la madrugada del martes por un fuerte dolor. Según explica fue todo muy rápido. "Se pusieron conmigo enseguida, han estado muy encima de mí la verdad", detalla cuando ya está a punto de marcharse a casa.

El último testimonio viene de una profesional de la sanidad. María Socorro Yáguez, trabaja en el laboratorio de Microbiología. Allí llegan todas las pruebas a analizar, desde sangre hasta orina pasando por las de ginecología. "Trabajamos a destajo, estamos a reventar", dice ella que también denuncia que están "justos" de personal. "Además los contratos que hacen son solamente de un mes por lo que el volúmen de trabajo es tremendo".

Sobre el estado de las Urgencias, apunta que "están a rebosar". Es más, antes tenían una sala para dejar los carritos donde ahora "se ponen a los pacientes". Están hacinados dice y, concreta: "En las especialidades ya ni te cuento". Por último cuenta otro caso que le es cercano, al marido de una compañera suya se le ha roto el tendón de un hombro y está en lista de espera y no sabe cuándo lo van a operar. "Esto es a larguísimo plazo".

Pese a todo, después de las preguntas, para la foto posan sonrientes: La incomodidad y la desesperación que se desprende de sus historias se soslayan con el buen humor. De la indignación a la resignación de lo que se ha convertido en un mal endémico.

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